El hoyo

Los de arriba, los de abajo y los que caen

El hoyo es hacer una película a partir de la frase “la mierda siempre cae hacia abajo”. La ópera prima de Galder Gaztelu-Urrutia es cine de género inteligente, algo que me parece necesario en España. Una estupenda obra que es muy entretenida y consigue al mismo tiempo plantear una reflexión muy clara -no hay subtexto ninguno- sobre temas sociales como la desigualdad, el reparto -injusto- de la riqueza, el rencor social y a un nivel más profundo, ilustrar las miserias de la gente, la falta de solidaridad, el egoísmo, la mezquindad hasta su extremo más brutal. Una visión muy pesimista del ser humano. 

El hoyo es una película sobre poderosos y oprimidos, en la que no se retrata el poder, ya que los papeles se van intercambiando gracias al ingenioso mecanismo del “hoyo” en el que se encuentra metido nuestro protagonista, Goreng (Iván Massagué) un idealista que ha decidido leer Don Quijote de La Mancha -en un diáfano detalle descriptivo sobre el personaje- y dejar de fumar. Con una idea argumental mínima, a la que se le saca todo el provecho posible -casi tanto como a la comida que lleva la plataforma- El hoyo mezcla ciencia ficción distópica, terror, survival y apuntes gore, en el descenso a los infiernos de los personajes. Ayudan unos efectos especiales sencillos pero eficientes y sobre todo unas buenas interpretaciones, especialmente de Zorion Eguileor. Obvio. Mencionemos también la estupenda música de Aránzazu Calleja, utilizada eficazmente en varios momentos narrativos.

Con voluntad de película de culto, esperemos que las nominaciones a los Goya (3) le permitan un regreso a las salas de cine o una mayor difusión, casi garantizada tras ser adquirida por Netflix.