7.3
Score

Final Verdict

Un trabajo quizás demasiado lineal pero que colmará de felicidad a los fans de esa vertiente más tranquila y sosegada de Eels

Nuevo álbum de Eels, o de Mark Oliver Everett que viene a ser casi lo mismo, en el cual nos hace entrega de su quinceavo álbum dos años escasos después del anterior, que nos permite comprobar que se mantiene en ese modo crucero, prolífico y continuista en el que cómodamente se aposentó hace ya muchos años.

Pero con Eels ese primer acercamiento no es suficiente, siempre queda esa importante segunda subcategoría que debemos tener en cuenta para un correcto encuadre de cada trabajo. Por ello, dilucidar si este “Eels Time!” es uno de esos trabajos animados y bulliciosos, siempre dentro de un orden, como el excelente y reciente “Extreme Witchraft” ( 2022) o,  más bien se encuentra ubicado en esa otra variante de unos Eels suaves tranquilos, contemplativos  y más taciturnos es la tarea a veces más ardua que se debe realizar con Everett. Pero en este caso concreto ha sido ciertamente fácil tras una primera escucha, a pesar de que el título del álbum puede llevar a un pequeño engaño. Estamos de forma indubitada ante el segundo de los criterios, es el trabajo más suave y tranquilo de la última década, al nivel de aquel atractivo “The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett” (2014).

Eso si el álbum mantiene sin demasiadas sorpresas el resto de los aspectos habituales de la banda. Un estilo compungido, melancólico y repleto de esas dudas que siempre recorren, incluso en los aspectos más fáciles de la cotidianeidad, ese sempiterno estadio del síndrome del impostor en que parece encontrarse permanentemente.  

En ésta ocasión destacan dos especies de líneas conductuales en el trabajo, una establecida por la madurez y el amor, reflejada en dos de los buenos temas incluidos como son: “I can’t Believe it’s True” o “Song For You Know Who”, y, una segunda con los antecedentes de traumas familiares, ya conocidos por todos tras la espléndida biografía que nos entregó en el 2007, acrecentados por la reciente operación de corazón a la que se ha tenido que someter Mark Everett que suponen la total ausencia de sorpresa al encontrar temas que reflexionan con la muerte, como la fantasmal y sesentera “We Won’t See Her like Again” o el himno alternativo tranquilo, positivo y sosegado que supone “If I’m Gonna Go Anywhere”, que ciertamente suena muy a Beatle,  o la más cruda  y correcta “And You Run” si no fuera por su similitud con  aquella “Jeannie’s Diary” del “Daisies of the Galaxy” (2000).

Destaca, y mucho, entre tanta armonía el estruendoso “Goldy” con unos riffs resoplantes y arrastrados que marcan un ritmo trotón que lo sitúan entre lo mejor de la entrega. También se puede destacar la bella carta de amor sencilla y melodiosa que supone “Sweet Smile”.

La optimista melancólica y ascendente “Let’s Be Lucky” es un correcto final a un trabajo quizás demasiado lineal pero que colmará de felicidad a los fans de esa vertiente más tranquila y sosegada de Eels, que hacía tiempo que no recibían su dosis, y que han podido comprobar que Mark Everett suena mucho más contento que en décadas pasadas.  Dejará un poco en falso a los seguidores que lo prefieren más ruidoso y enfadado, o en un tono mucho más variado como en “Souljacker” (2001). Pero éste “Eels Time!” no deja de ser un más que correcto conjunto de canciones que funcionan adecuadamente que sirve para acrecentar, sin desmerecer, una ya pródiga carrera.