17 Oct 2026 15.052 artículos desde 2008
Conciertos

Edwyn Collins, Sala But, Madrid (06/05/26)

¡Viva Escocia!

A nadie le gustan las despedidas, pero hay veces que son necesarias. Es el caso de Edwyn Collins, un artista con una carrera que va más allá de lo estrictamente musical. Principalmente, porque superar dos derrames cerebrales y seguir componiendo y editando discos no es algo que se vea todos los días. Además, la gran mayoría de ellos son de notable alto. Un ejercicio de superación que cobra mucha más relevancia encima de un escenario. Por eso era necesario verle por última vez en directo y agradecerle que haya hecho ese esfuerzo. Además de disfrutar de una colección de canciones que casi se podría decir que son el germen de lo que hoy conocemos como indie-pop.

Para abrir la noche nos encontramos con Baywaves, unos teloneros que no estaban anunciados. Pero claro, estamos hablando del grupo del hijo de Collins, que acompaña a su padre en todas las giras y de paso aprovecha y se toca unas canciones con su banda. Además de protagonizar uno de los momentos más emotivos del set de su padre. Pero volviendo su banda, hay que decir que se montaron un pequeño concierto en el que repasaron parte de ese sonido indie que su progenitor contribuyo a crear. Y con bastante soltura, por cierto. Tras ellos, salieron al escenario Glass Cheques, otro grupo escocés de guitarras potentes al que no hay que perder de vista. Sobre todo, por el carisma y la voz desgarradora de su cantante. Pero también por el buen hacer de su guitarra, que es el mismo que el de Baywaves.

A eso de las 21:15 salió Edwyn Collins al escenario acompañado de su inseparable bastón y de una banda que nos dejaría momentos realmente increíbles a lo largo de la noche. Sentando junto a un atril con las chuletas de las canciones, las cuales apenas miraba, empezó un viaje por su carrera y por la historia del pop. Y nada mejor para esto que “Falling and Laughing”, el que fue el primer single de Orange Juice. Un tema en el que ya se puede apreciar que prácticamente inventó eso que en su día llamamos sonido indie y que ahora se ha distorsionado por completo. Algo que también se podría decir de “Dying Day”, que vino a continuación y casi sin descanso. De hecho, sus guitarras, aceleradas y melódicas, son la base de lo que luego se llamó C86.

Tras el necesario vistazo a los comienzos de Orange Juice, llegó el turno de atacar canciones de su carrera en solitario. Y nada mejor que dos temas de ese ‘Gorgeous George’ que le resucitó con gran éxito a mediados de los noventa. La primera fue la emotiva “Make Me Feel Again”, una de esas canciones que se nos han quedado grabadas en nuestro disco duro gracias a su precioso estribillo. Y la segunda fue esa intensa e irónica “The Campaign For Real Rock”, donde nos dejó uno de los grandes momentos de la noche gracias a ese segundo tramo en el que da buena cuenta de su oído a los festivales de verano. Y tras ellas, tocaba volver al presente con “Knowledge”, una de las canciones de su estupendo último trabajo. La lástima es que fuera la única.

Edwyn Collins

No resulta fácil resumir la carrera de Orange Juice y Edwyn Collins en poco más de una hora y cuarto, así que lo mejor es olvidarse de los temas que podrían haber entrado en el setlist y disfrutar de los que sí han entrado. Y más en esta visita, donde estaba acompañado de una banda al completo, no como la última vez que lo vimos en Madrid. Gracias a esto, pudimos disfrutar de la fuerza de “In Your Eyes”, ese tema junto al líder de The Drums que aparecía en el estupendo ‘Losing Sleep’. Solo que aquí estuvo acompañado a la voz por su hijo Will. Lo que hizo que viviéramos un momento muy emotivo. En parte, por la visible timidez de Will, que rompió al darle un beso de despedida a su padre en el cuello. Pero también porque es una canción de lo más emocionante.

Otra de las ventajas de traer una banda es el poder disfrutar lo más fiel posible de ese “Rip It Up” con el que Orange Juice lograron un gran éxito. De hecho, la idea era que todos los presentes allí bailáramos. Incluido el propio Collins, que incluso se levantó de su silla. Y puede que la interpretación no fuera perfecta, ya que es una canción complicada para el directo, pero sí que fue uno de los grandes momentos de la noche. Además, Collins ya no se sentó hasta el final de este tramo del concierto. Así que, tras dar una lección de C86 con “Don’t Shilly Shally”, llegó el momento de “A Girl Like You”. Otra canción que no es fácil de reproducir en directo, pero su banda, más que solvente, lo hizo de maravilla. Además, su final alargado, sirvió para que Edwyn Collins abandonara el escenario entre los aplausos del público.

No tardo mucho en volver Edwyn Collins para entregar un único bis. Un bis que abrió con la preciosa y acústica “Low Expectations”. Es decir, que la gran protagonista fue su voz, que sonó igual de profunda que siempre. Además, nos sorprendió tocando la harmónica en el tramo final de la canción. Tras ella, siguió con la también emotiva “Home Again”, donde sí que se unió el resto de la banda. Pero lo mejor de este tramo, y casi de todo el concierto, llegó con una potente y vibrante versión de “Felicity” de Orange Juice. Dos minutos y medio para enmarcar en la historia del pop que sonaron a gloria. Eso sí, todavía quedaba tiempo para volver al principio de todo, y entregar una efusiva interpretación de “Blue Boy”, el que fue el segundo single de Orange Juice.

Edwyn Collins