8.0
Score

Final Verdict

Dry Cleaning entregan un álbum de debut sólido, en el que logran que su propuesta resulte novedosa con unos ingredientes que son bastante simples. De lo mejor del rock de este 2021.

Dry Cleaning han conseguido algo que no está al alcance de todo el mundo: hacer algo innovador desde la sencillez más absoluta. Guitarras post-punk, algún toque electrónico de vez en cuando, y una cantante que le da al spoken-word como si no hubiera un mañana. Y es que, la propuesta del grupo londinense no puede resultar más simple. Además, sus letras hablan de cosas cotidianas, de la vida en el Reino Unido post-Brexit, o de la adicción a las redes sociales. Temas que tampoco presentan ninguna novedad. Pero, de alguna manera, han dado con un sonido que resulta nuevo y excitante dentro del rock actual. 

No sorprende mucho que el álbum de debut de Dry Cleaning les haya convertido en la gran esperanza del rock británico. Sobre todo, porque ya nos dejaron dos Eps fantásticos en 2019. Los cuales, por cierto, entraron en nuestra lista de lo mejor de ese año. ‘New Long Leg’ cuenta con todos los ingredientes que nos engancharon a su música hace dos años, e incluso los actualiza un poco. Además, la producción del siempre eficiente John Parish mejora su sonido. Así, durante poco más de cuarenta minutos, Florence Shaw recita tranquilamente entre guitarras oscuras, algunas cajas de ritmos, y alguna acústica que de vez en cuando aparece por ahí. Y sí, engancha a tope. 

No pueden empezar más arriba. “Scratchcard Lanyard” es todo un torbellino sonoro en el que su fusión de guitarras acústicas y eléctricas resulta brillante. Además de ese contundente bajo que lleva todo el ritmo de la canción. Una fórmula que también siguen, aunque algo más ralentizada, en la estupenda “Strong Feelings” y en el tema titular. Pero no se quedan ahí. También tienen momentos más duros, como los que aparecen en “Unsmart Lady”, donde las guitarras suenan más áridas. De hecho, se podría decir que se acercan al grunge. O esa esquiva y oscura “A.L.C”, en la que dejan de lado su punto más melódico. Y como contrapunto, también nos dejan algún tema más dulce. Es el caso de esa “Leafy” tan delicada, que nos muestra al grupo mucho menos efusivo y calmado. O “More Big Birds”, donde se atreven a dejar que un piano se adentre entre su muro de guitarras y logre un punto más pop. Además, Florence Shaw tararea un poco, que ya es algo. 

Para cerrar, nada mejor que los siete minutos de “Every Day Carry”, la cual, sirve como una especie de resumen del resto del álbum. En ella nos encontramos con una primera parte que se cuece a fuego lento, una intermedia que es puro noise, y un final acelerado de lo más apoteósico. El mejor cierre para un disco espléndido.