17 Oct 2026 15.052 artículos desde 2008
Libros

Dos mujeres desnudas, Luz (Reservoir Books, 2026)

El totalitarismo a mitad del siglo pasado y los atentados a la revista satírica francesa Charlie Hebdo de 2015 unen en calidad de superviviente al autor de esta novela gráfica, Luz (Tours, 1972), con la denuncia y la resistencia. En 2025, el 52º Festival Internacional de Cómics de Angoulême certificó las muchas cualidades de este título al conceder a Deux filles nues (2024) de Luz, la Fauve d’or al mejor álbum del año.  

La obra expresionista de Otto Mueller, Zwei weibliche Halbakte (1919), que da título al libro, Dos mujeres desnudas (traducción de Carlos Mayor), se exhibe actualmente en el Museo Ludwig de Colonia. El pintor la vendió a Ismar Littmann, abogado y coleccionista de arte moderno afincado en Breslavia, Polonia, anteriormente parte de Alemania. Tras su suicidio en 1934, después de que la legislación antisemita le prohibiera ejercer la abogacía, su familia entregó el cuadro a una casa de subastas para ayudar a pagar las deudas. Sin embargo, antes de que pudiera ser licitado, fue confiscado por las autoridades nazis. Posteriormente, la obra se expuso en la tristemente célebre muestra de Arte Degenerado en Múnich, en 1937. 

A partir de esa premisa, Luz —autor de la edición gráfica de Vernon Subutex (2021)— convierte al cuadro que «ve» en el protagonista principal de un cómic que se desvanece en su propio concepto para metamorfosearse en un magnífico libro de historia. El lector también ve las turbulencias de casi todo el siglo XX a partir del cuadro. En una segunda lectura, Luz pone el foco en un aspecto muy peliagudo que suele someter a los creadores, caso de la instrumentalización que hace el poder de la creación cultural y artística, casi desde que el mundo es mundo. Ese es el hilo conductor de Dos mujeres desnudas, que conecta hechos históricos, sujetos a un contexto determinado, con la personalidad de figuras clave de esas dinámicas. El pintor Otto Mueller, su esposa Maschka, el coleccionista Littmann y su hija Ruth marcan el ritmo narrativo.  

Detrás del nom de plume Luz está el ciudadano Renald Luzier. Los hechos traumáticos que le tocaron vivir aquel 7 de enero de 2015 cambiaron el paradigma profesional y, cabe entender que el emocional también, provocaron que el dibujante francés virase su trabajo como caricaturista de prensa hacia un lugar diferente como es ser un autor de cómics referencial como voz propia, alejado de postulados impostados. El origen de numerosos elogios a su obra reside en la documentación, el proceso gráfico, la temática, la calidad de los diálogos y la perspicacia y originalidad de la maquetación. Esa unidad pictórica en movimiento con clara voluntad política hace de este libro un título singular, una referencia en el campo de la novela gráfica histórica. Imprescindible