¿Pero qué me pasa Doctor?

Filmin estrena su primera serie original de la mejor forma posible con Doctor Portuondo. El director Carlo Padial adapta su propio libro sobre un psicoanalista cubano, exiliado en Barcelona, de métodos más bien ortodoxos. Para ello, Padial vuelca sus neuras en el personaje protagonista, interpretado por Nacho Sánchez -de gran parecido al propio Padial- que se presenta como un joven treintañero completamente extraviado existencialmente. Su vida cambia cuando comienza la terapia con el doctor Portuondo, un personaje más grande que la vida, al que encarna un inmenso Jorge Perugorría, que compone a un terapeuta excesivo, temible, divertidísimo y, sobre todo, memorable. Un personaje que vale una serie. 

Esta ficción está compuesta por seis episodios de 25 minutos -se hace corta- que componen un argumento cerrado. Es el último episodio el que redondea y catapulta el alcance de la propuesta. Con un sentido del humor peculiar, Doctor Portuondo nos plantea premisas extravagantes, que nos descolocan, para luego pillarnos soltando una carcajada inesperada durante el desarrollo de cada argumento. Con el psicoanálisis y Freud como principales referentes, poco a poco nos iremos sumergiendo en el ambiente de la consulta de Portuondo, con sus peculiares pacientes, interpretados por Berto RomeroDavid Pareja y Elisabeth Casanovas, entre otros. Un grupo de personajes delirante que nos habría gustado conocer más. 

Doctor Portuondo funciona como una estupenda comedia con puntos surrealistas, pero, además, acaba siendo un honesto comentario sobre la relatividad de conceptos como normalidad o cordura. Padial nos habla de las inseguridades que todos tenemos, del miedo al fracaso vital y el doctor Portuondo, con su acento cubano y sus ganas de bailar, sirve como el contrapunto vitalista que, sin despreciar esas preocupaciones, nos dice que nadie tiene respuestas claras. La serie sorpresa del año.