Publicidad

Sufjan Stevens, ‘The Ascension’ (Asthmatic Kitty, 2020)

Sufjan Stevens ha vivido un cambio importante en su vida en el último año. El músico de Detroit ha dejado el piso y el estudio que tenía desde hace más de diez años en Brooklyn, y se ha mudado a una casa en las montañas de Catskills, al norte del estado de Nueva York. Algo que ha hecho que se tomara su tiempo a la hora de componer y grabar estas canciones.

Erasure, ‘The Neon’ (Mute, 2020)

No puede ser que le estemos dando cancha a muchos de los grupos que beben del synth-pop de los ochenta, y dejemos de lado a los que llevaron este este estilo hasta donde está hoy. Y sí, se puede meter a Erasure dentro de ese grupo, porque Vince Clarke es uno de los pilares fundamentales de ese movimiento, y Andy Bell ha sabido dotar de melodrama y sentimiento a sus composiciones. Juntos, han creado una colección de hits de esas que quitan el hipo, y lo mejor de todo es que, más de 35 años después de su formación, siguen sacando discos notables.

Doves, ‘The Universal Want’ (Virgin, 2020)

Parece mentira, pero ya han pasado dos décadas desde que Doves nos cautivaron con ese himno de pop guitarrero llamado “Catch The Sun”. Desde entonces, han pasado muchas cosas. La banda de Manchester se convirtió en uno de los grupos emblema del nuevo rock británico, lo petó con su segundo trabajo, y se despidieron con dos discos notables.

Beladrone, ‘Andévalo’ (El Genio Equivocado, 2020)

¿Se ha convertido Sevilla en la capital española del shoegaze y el noise-pop? A juzgar por la cantidad de bandas que están saliendo de allí, parece que sí. Grupos como Terry vs. Tori, Escuelas Pías o Blacanova, nos han mostrado varias caras de este género, y todas han dado resultados notables. Una serie de bandas a las que ahora tenemos que añadir a Beladrone, un grupo formado por miembros de los propios Blacanova, y de Tannhäuser, que este año debuta con un disco lleno de guitarras potentes y distorsionadas.

Cut Copy, “Freeze, Melt” (Cutters, 2020)

Dan Whitford, líder de Cut Copy, ha cambiado la calurosa Australia por la fría Dinamarca. Un cambio que también ha supuesto una vuelta de tuerca a su música. Y es que, la banda de Melbourne ya no es esa máquina de hacer hits, y en su sexto trabajo, han encarado sus canciones de otra forma.

Arista Fiera, ‘Cromatismo doméstico’ (El Genio Equivocado, 2020)

España es un país en el que el shoegaze siempre ha pegado fuerte. Este género tan anglosajón, ha dado grandes discos en nuestro país, pero también es cierto que no todas las bandas que lo practican logran los resultados esperados. Quizá, porque hay una pequeña saturación y hay que desmarcarse un poco para lograr algo diferente. Afortunadamente, tenemos a los malagueños Arista Fiera, que tras un par de Eps notables, ahora publican un álbum de debut con muchos más matices, en el que sí, hay shoegaze y dream-pop, pero también unas cuantas cosas más.

The Lemon Twigs, ‘Songs for General Public’ (4AD, 2020)

The Lemon Twigs se han dejado de tonterías y han titulado su tercer trabajo ‘Songs For General Public’. Un nombre con el que no dejan lugar a dudas de lo que nos encontramos dentro. Porque, sin dejar de lado de sus adorados años setenta, los hermanos D’Addario han creado una colección de canciones que es apta para todos los públicos.

The Killers, ‘Imploding The Mirage’ (Island Records, 2020)

Producción de Jonathan Rado de Foxygen, canciones compuestas por Alex Cameron, colaboraciones de Weyes Blood o Adam Granduciel de The War on Drugs…No cabe duda de que The Killers han querido dar una vuelta a su sonido con su nuevo trabajo. La banda de Las Vegas siempre ha pecado de irregularidad en sus discos, que contaban con buenos singles, pero que se estrellaban en su conjunto. Unos discos en los que siempre han ido picando un poco de por aquí, y otro de poco de por allá. Y claro, no siempre acertaban. Eso sí, cuando lo hacían, lo hacían de pleno. Algo que ocurre en buena parte de su nuevo trabajo.

Fontaines D.C., ‘A Hero’s Death’ (PIAS, 2020)

A Fontaines D.C. les ha tocado la difícil tarea de ser uno de los salvadores del rock de nuestros días. Algo que ellos no han buscado y que, afortunadamente, no se han tomado en serio. Porque, para ser sinceros, la banda irlandesa es de lo mejor que ha salido en el mundo de las guitarras en los últimos años, pero tampoco han inventado nada nuevo. Ni falta que hace, porque se les da muy bien recrear sonidos cercanos al post-punk más abstracto. Y su segundo trabajo es una buena prueba de ello.

Dehd, ‘Flower of Devotion’ (Fire Talk, 2020)

Afortunadamente, gran parte de las bandas que empiezan su carrera metidos dentro de un sonido lo-fi, terminan pasándose al otro lado y haciendo discos mejor producidos. Algo lógico, ya que, casi siempre, es más una cuestión de medios que de actitud. Uno de los grupos que últimamente ha dado este paso, es Dehd, un trío de Chicago al que le faltaba este punto de claridad para exprimir al máximo su propuesta. Y vaya si lo han hecho, porque se han sacado de la manga una de las grandes sorpresas de este 2020.

JARV IS…, ‘Beyond The Pale’ (Rough Trade, 2020)

Es una obviedad decir que Jarvis Cocker ya no tiene que demostrar nada y que, además, es el tío más molón del planeta, pero la verdad es que es así. Además, conviene recordarlo de vez en cuando. Sobre todo, si vuelve con su primera colección de canciones nuevas en más de una década. Eso sí, esta vez lo hace con una banda al completo a la cual ha llamado JARV IS… Un proyecto que se ha cocido a fuego lento, ya que ha pasado más de un año desde que pudimos escuchar su primer adelanto. Eso sí, la espera ha merecido la pena.

Gary Olson, ‘Gary Olson’ (Tapete Records, 2020)

Gary Olson es uno de esos viejos conocidos para los amantes del buen pop. Durante casi dos décadas, el norteamericano ha formado parte de The Ladybug Transistor, el que podríamos calificar como el grupo más británico de Brooklyn. Una banda que pasaba totalmente de las modas, y se dedicaba a hacer lo que mejor sabía: canciones bonitas y elegantes. Ahora, Olson, debuta en solitario sin perder ni un ápice de ese buen hacer y esa elegancia que ha caracterizado toda su carrera.

bdrmm, ‘Bedroom’ (Sonic Cathedral, 2020)

No creo que ningún grupo pionero del shoegaze llegará pensar en algún momento que este sonido iba a durar tanto. Y es que, 30 años después de que se publicaran alguno de los clásicos del género, seguimos encontrándonos con discos que nos trasladan directamente a ese sonido. Uno de ellos es el debut de bdrmm, una banda británica que no tiene ningún problema en beber de grupos como My Bloody Valentine o Slowdive, pero que también recurre a sonidos más actuales.

Perapertú, ‘Experto en Caribes’ (El Genio Equivocado, 2020)

Perapertú se han especializado en un pop sin complejos al que no le falta de nada. Y la verdad es que cada vez lo hacen mejor. Sobre todo, porque no tienen ningún problema en salirse del típico sonido de las bandas independientes nacionales, e irse hacia otro tipo estilos más globales. El trío madrileño le da a cada una de sus canciones lo que necesita, dejando que sea la propia canción la que decida su rumbo. De ahí que sus trabajos sean bastante eclécticos y que en ellos te puedas encontrar casi de todo.

Jehnny Beth, ‘To Love Is To Live’ (Caroline/Music As Usual, 2020)

Jehnny Beth es una de las cantantes más potentes y con más carisma de la actualidad. La vocalista francesa ha demostrado su poderío al frente de Savages, tanto con sus discos, con dos trabajos que forman parte de lo mejor del rock femenino de la década pasada, como con sus directos, que son como una apisonadora. Pero ahora, con la banda prácticamente parada desde 2016, ha tenido la necesidad de comenzar con una carrera en solitario. Y lo hace con un disco arisco y poco complaciente, que tiene sus más y sus menos.

The 1975, ‘Notes On A Conditional Form’ (Dirty Hit, 2020)

Para bien o para mal, The 1975 se han convertido en una de las bandas más importantes de la actualidad. Ya no solo a nivel popularidad, también entre los críticos, que han comprado su propuesta con los ojos cerrados. Y claro, ellos se lo han creído. Solo así se explica que hayan editado un disco que se va más allá de los ochenta minutos, y al que le terminan sobrando la mitad de las canciones.

Phoebe Bridgers, ‘Punisher’ (Dead Oceans, 2020)

Que Phoebe Bridgers se haya convertido en la musa de una generación solo puede suponer una cosa: el mundo está muy jodido. La artista norteamericana no tiene ningún problema en desplegar sus miserias en unas canciones que se mueven en terrenos reposados, melancólicos y tristes. Algo que no ha servido de impedimento para que cada vez tenga más seguidores. Lo que demuestra que, cuando haces las cosas bien, y con sinceridad, se es capaz de conectar con mucha gente. Aunque sea para compartir penas.

Jessie Ware, ‘What’s Your Pleasure?’ (Universal, 2020)

Siempre es una alegría que una artista se lance a la pista de baile sin ningún tipo de complejos. Sobre todo si cuenta con la elegancia y la clase de Jessie Ware. La británica nos ha deleitado durante estos últimos años con su soul y r&b, pero ahora ha decidido que ya es hora de empezar a bailar. Además, su carrera necesitaba un cambio drástico tras su tercer trabajo, el cual no ha fue recibido con mucho entusiasmo.

Haim, ‘Women In Music Pt. III’ (Universal, 2020)

Haim han pasado unos últimos años un tanto chungos. Dos de ellas han tenido que lidiar con las depresiones -una de ellas, la de Daniel, propiciada por el cáncer que le diagnosticaron a Ariel Rechtshaid, su pareja y uno de los productores del disco-, y la más pequeña con la pérdida de su mejor amiga en un accidente de coche. Con estos antecedentes, sería fácil que hubieran publicado el disco más triste de su carrera, pero, sorprendentemente, es todo lo contrario. Estamos ante su trabajo más directo, en el que las canciones, que sí tocan estos temas, suenan más esperanzadoras que nunca. Quizá, porque, el mismo hecho de componerlas, les ha servido de terapia.

Devon Williams, “A Tear In The Fabric” (Slumberland Records, 2020)

Devon Williams ha vivido dos momentos cruciales en su vida en los últimos seis años, que son los que han pasado desde la edición de su anterior trabajo. Por un lado, está la buena noticia del nacimiento de su hija. Sin embargo, por el otro, tenemos el fallecimiento de su padre. Son dos circunstancias que han servido de influencia a la hora de componer las canciones de este cuarto álbum. Aunque, eso sí, se ha decantado por sacar a la luz el lado positivo de la vida y crear una estupenda colección de canciones pop.

Jetstream Pony, “Jetstream Pony” (712550 Records, 2020)

El Indie-pop -el que dio nombre al género, no eso que se han inventado ahora- siempre ha sido una música que ha estado luchando para sobrevivir. Bandas míticas de la escena, hoy veneradas por muchos y muchas, se tuvieron que buscar la vida autoeditándose sus discos, publicando fanzines y compaginando trabajos con su carrera artística. Y eso no ha cambiado en cuatro décadas. Si parecía que, a principio de este siglo, con el revival que vivió el género, por fin se iba a hacer justicia, pero fue un espejismo. En 2020 seguimos con un buen montón de buenas bandas que tienen que luchar para conseguir un hueco en grandes festivales, y hacer miles de números para conseguir salir de gira. Y ya no te digo vender discos o rascar unas cuantas reproducciones en las plataformas de streaming. Algo que ocurre con Jetstream Pony.

Westerman, “Your Hero Is Not Dead” (PIAS, 2020)

Según el propio Westerman, ese héroe al que alude el título de su álbum de debut, no es otro el recientemente fallecido Mark Hollis. Con esa afirmación, ya nos da una pista de por donde van los tiros en su en este trabajo. Pero la cosa no es tan evidente. Sí, hay pequeños retazos de los últimos Talk Talk, esos que prácticamente inventaron la etiqueta post-rock, pero no es ni de largo la influencia principal. Aunque sí es cierto que nos quedamos en esos ochenta sofisticados, algo sintéticos, y bastante reposados.

Muzz, “Muzz” (Matador, 2020)

Muzz han sido bastante inteligentes con su propuesta. La banda formada por Paul Banks (cantante de Interpol), Josh Kaufman (reconocido productor/multi-instrumentalista y un tercio de Bonny Light Horseman), y Matt Barrick (batería de Jonathan Fire*Eater, The Walkmen y del grupo de gira de Fleet Foxes), ha fusionado muy bien el estilo musical de todos sus miembros, pero ha dado protagonismo a la voz de Banks. Y es que, si cuentas con una de las voces más reconocibles del rock de los últimos 20 años, sería absurdo desaprovecharla. Y ellos no se lo han pensado ni un minuto.

Woods, “Strange to Explain” (Woodsist, 2020)

Puede parecer que Woods hacen el mismo disco una y otra vez, pero no creo que eso sea cierto. Sí puede que la banda norteamericana siga las mismas directrices desde el principio de su carrera, pero su sonido se ha ido puliendo con cada disco hasta crear uno propio. Porque, no hay que olvidar que, en sus primeros trabajos, disfrutaban bastante de los sonidos más lo-fi. Algo que ahora brilla por su ausencia.