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Weyes Blood, “Titanic Rising” (Sub Pop, 2019)

Autor:  | Google+ | @curtillo

A pesar de contar con tres discos previos, y de haber colaborado con artistas de la talla de Perfume Genius y Ariel Pink, a Natalie Mering todavía le quedaba un pequeño escalón para convertirse en una de las artistas más importantes de la actualidad. Algo que por fin consigue con “Titanic Rising”, el que es el nuevo trabajo de Weyes Blood.

Al igual que muchas artistas jóvenes de la actualidad, Merling lleva haciendo canciones desde los quince años, toca una gran variedad de instrumentos, y no se va a lo fácil a la hora de componer. Por lo que estamos ante un trabajo maduro de una artista realmente joven. Mering se apoya mucho en el piano a la hora de componer, logrando quitarse de encima la etiqueta de cantautora al uso, y creando un sonido con un cierto aire setentero que le viene de maravilla. Ahí está ‘A Lot’s Gonna Change’, la delicada balada que abre el disco, donde los instrumentos de cuerda empapan toda la canción. O de ‘Something to Belive’, en la que las guitarras tienen un poco más de protagonismo. Además de convertirse en una especie de Carly Simon del siglo XXI en la preciosa ‘Wild Time’.

Titanic Rising” cuenta con varias facetas, en las que, en muchos casos, no se va hacia lo evidente. Ahí está la onírica ‘Movies’, que empieza como si estuviera poseída por el espíritu de Enya, y acaba aporreando los teclados en todo un arrebato de lo más loco. Además de en una tormenta de instrumentos de cuerda y cajas de ritmos. O su faceta más ambiental, la cual aparece en un corte como ‘Picture Me Better’, y en ‘Titanic Rising’ y ‘Nearer to Thee’, que son algo así como un par de interludios. Aunque, se podría decir, que lo mejor llega en ‘Andromeda’ y ‘Everyday’. Más que nada, porque en la primera, se adentra en mundos más sintéticos para dejarnos una balada absolutamente maravillosa. Y en la segunda, se anima bastante, y se deja llevar por el pop más sixties, en el que es el corte más directo del álbum. Dos canciones con las que deja clara su versatilidad a la hora de componer.

Pocas pegas se le pueden poner al cuarto trabajo de Weyes Blood, que nos presenta a una artista en su mejor momento, que acierta tanto, cuando arriesga, como cuando no.

Valoración: 8,3

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