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Stella Donnelly, “Beware of the Dogs” (Secretly Canadian, 2019)

Autor:  | Google+ | @curtillo

El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se ponía a la venta el álbum de debut de Stella Donnelly. Una elección que no fue casual, porque, si habéis seguido un poco la carrera de la australiana, ya sabréis que es una de las artistas actuales más comprometidas con la causa feminista. Sus canciones, que hablan sin tapujos del machismo, o de los abusos sexuales y de poder cometidos por hombres, la han convertido en una de las grandes promesas del rock actual, y en una de las más reivindicativas. Por eso no extraña que haya elegido esa importante fecha para publicar su primer trabajo.

A lo largo de su álbum de debut, Stella Donnelly, nos va mostrando una dualidad de lo más interesante. Por un lado, tenemos su voz, dulce y cándida, y sus delicadas melodías. Sin embargo, por el otro, nos encontramos con unas letras en las que dice las cosas claras y sin ningún tipo de filtro. Ahí está ‘Old Man’, una de sus canciones más famosas, donde se vale de un indie-pop dulzón, para lanzar dardos contra Woody Allen y sus declaraciones, en las que decía que el #metoo no servía para nada. Un tema lleno de frases directas y cortantes, como esa “Your personality traits don’t count if you put your dick / In someone’s face” tan explícita, que nos da una idea de lo que quiere contar, y cómo lo quiere contar.

Su faceta más pop es la que se lleva lo mejor del álbum. A esa ‘Old Man’ mencionada más arriba, hay que añadir ‘Season’s Greetings’, ‘Tricks’ y ‘Die’, que se acercan a la perfección pop más absoluta. Además, son de las que se te quedan en la cabeza con tan solo una escucha. Sobre todo la primera, que cuenta con un estribillo que va creciendo de la forma más deliciosa. La lástima, es que no es lo que más predomina en el disco. Tiene un lado más minimalista, casi folk, en el que las composiciones tranquilas y sin adornos son las protagonistas. Temas como ‘Mosquito’, ‘Allergies’ o ‘Boys Will Be Boys’, bajan un poco el ritmo, y no terminan de funcionar muy bien. Le va mejor cuando mete algún elemento más, como la caja de ritmos en ‘Bistro’, o los sintetizadores de ‘Watching Telly’. Dos cortes en los que demuestra que puede irse hacia otros caminos sin necesidad de perder su personalidad. Además, en el tema que da título al álbum, deja ver un lado más indie-rock, sacándose de la manga una deliciosa balada que parece salida de un grupo de los noventa.

Teniendo en cuenta el gran número de artistas femeninas interesantes que hay en la actualidad, es un poco complicado hacerse un hueco y destacar, pero esta chica de Perth lo ha conseguido. Y lo mejor es que lo ha hecho con una propuesta llena de personalidad, en la que saca la rabia que tiene dentro, y la plasma en dulces canciones de pop.

Valoración: 7,7

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