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SOAK, “Grim Town” (Rough Trade, 2019)

Autor:  | Google+ | @curtillo

A sus 19 años, Bridie Monds-Watson, más conocida como SOAK, se ganó a público y crítica con “Before We Forgot How to Dream”, un debut con el que, incluso, llegó a estar nominada al Mercury Prize. Ahora, cuatro años después, vuelve con un segundo trabajo, el cual debería de ser el de su consolidación. No solo porque estemos ante un disco más maduro y rico en detalles, también porque es bastante superior a su primer álbum.

Al escuchar a esta artista irlandesa, a uno le entran las dudas de que etiqueta hay que ponerle a su música. La de Derry no está dentro del pop más comercial, pero tampoco está dentro del lado más experimental. Se podría decir que trata de conseguir canciones con potencial comercial utilizando elementos que no son habituales. Y la verdad es que este “Grim Town” está lleno de ellas. Ahí tenemos ‘Get Set Go Kid’, que está a medio camino entre el dream-pop y el folk. O baladas como ‘Everybody Loves You’ y ‘Valentine Shmalentine’, donde entran elementos más propios del trip-hop. Además de coquetear con sonidos más clásicos en cortes como ‘Fall Asleep / Backseat’ y ‘I Was Blue, Technicolour Too’. Aunque sí es cierto que en la segunda pega un cambio bastante radical a partir del tercer minuto.

Si hay algo que nos enseña este segundo álbum, es que SOAK es una experta en hacer temas directos que pueden convertirse en un éxito en cualquier momento. Y es que, cuando no se anda por las ramas, es capaz de hacer que te enamores de sus canciones a la primera escucha. Es el caso de la luminosa y brillante ‘Knock Me Off My Feet’, en la que se vale de la electrónica para conseguir una canción redonda. O ‘Maybe’ y ‘Scrapyard’, que se van hacia lo mejor del indie-pop. Pero sí hay un corte que sobresale en el disco, ese es ‘Déjà vu’, toda una delicia que tiene su punto álgido en un estribillo de lo más emocionante.

El único fallo que se le puede poner a este trabajo, es el exceso de canciones, que hace que nos vayamos hasta bien pasados los 50 minutos. Además, algunas de ellas, como las baladas en las que más desnuda su música, no logran competir con los grandes momentos del álbum. Al resto pocas pegas se le pueden poner.

Valoración: 7,7

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