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Mitski, “Be The Cowboy” (Dead Oceans, 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

A pesar de que estamos ante su quinto trabajo, Mitski se consagró hace un par de años con el sorprendente “Puberty 2”, un disco redondo que contenía canciones tan sobresalientes como ‘Happy’ o ‘Your Best American Girl’. Ahora, convertida en una de las artistas más importantes del rock actual, vuelve con un nuevo álbum igual de bueno, o incluso mejor, en el que no se queda estancada en el sonido que le dio la popularidad y se deja llevar por otros caminos. En “Be The Cowboy” no solo hay indie-rock, también hay temas abiertamente electrónicos, algún toque folkie, un hit funky, y algo de soul. Unos cuantos palos que la norteamericana maneja de maravilla.

Según ella misma, “Be The Cowboy” es un disco sobre “la locura a la que llevan las relaciones”, pero, curiosamente, también es un trabajo en el que la soledad está muy presente. Solo hay que escuchar la enorme ‘Nobody’, en la que, de la forma más bailable posible, nos cuenta lo sola que está. O esa ‘Lonesome Love’, en la que nos deja un revelador “nobody fucks me like me”. Lo bueno, es que está lejos de inundar su música de tristeza y, tanto en la primera, donde se saca un tema bailongo de lo más contagioso, como en la segunda, en la que tira de sentido del humor, nos encontramos con dos temas que respiran positividad. Algo que también sucede en ‘Why Didn’t Stop Me?’, la que, si no fuera por esas guitarras del final, sería su canción synth-pop. Y es que, lo de fusionar electrónica y guitarras, se le da de maravilla, como bien demuestra en la sobresaliente ‘Washing Machine Heart’.

No nos vamos a engañar, uno de los puntos fuertes de la música de Mitski es la intensidad que impregna a sus canciones, y que en este trabajo también está muy presente. Además, desde el principio, donde nos encontramos con ‘Geyser’, un corte de lo más épico, en el que tira de cuerdas y guitarras sucias para recordarnos lo mucho que ha influenciado Kate Bush a las nuevas generaciones. O esas ‘Pink in the Night’ y ‘Two Slow Dancers’ tan minimalistas y emocionantes. Pero volvamos a las guitarras sucias, porque sería imperdonable que no hiciéramos una parada en ‘A Pearl’, donde se vale de la distorsión para dejarnos otro de sus grandes temas de indie-rock. Algo a lo que también recurre en la potente ‘Remember My Name’. Y ojo, porque, entre tanta guitarra, también tiene tiempo para sacarse de la manga un corte como ‘Me and My Husband’, donde se acerca al soul más clásico y elegante de la mejor forma posible.

Con su nuevo trabajo, Mitski confirma que lo de su anterior disco no fue un espejismo, y de paso nos deja claro que estamos ante unas de las mejores artistas de la actualidad.

Valoración: 8,7

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