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Lucy Rose, “No Words Left” (Communion/Caroline, 2019)

Autor: | @sergiomiro

“La conversación no es sencilla, pero tengo mucho que decir”. Como frase de apertura de un disco no sólo es perfecta, sino que además encapsula el ánimo con el que la británica Lucy Rose afronta este trabajo, el cuarto de su carrera. Ha sido un año muy duro para ella, repleto de contradicciones e inseguridades, pero eso justamente sirve de telón de fondo para que nos regale su colección de canciones más honestas y desgarradoras, por mucho que le no haya sido fácil afrontarlo.

No Words Leftva un paso más allá de la libertad creativa encontrada desde que dejó la multinacional en la que publicó sus dos primeros trabajos para a dar rienda suelta a lo que de verdad sentía. Si ya “Something´s Changing (2017) nos anunciaba, más allá de su obvio título, que se abría una nueva etapa en su vida, este nuevo disco se desprende de las pocas concesiones que quedaban vivas. Rose confiesa que antes le obsesionaba compensar la oscuridad con momentos luminosos que aliviasen la experiencia del oyente. Así como antes temía que la gente se viera tentada a dejar de escuchar, ahora le da igual quedarse sola, y paradójicamente es cuando está produciendo una música más cautivadora. Es austera y reposada, sí, pero al mismo compensa el peligro al exceso de dulzura que ya viene de fábrica con la voz de Rose.

Hay mucho de búsqueda personal en unas letras que se antojan bien trabajadas con una sensibilidad a flor de piel. Entre los muchos dilemas personales que han ocupado la cabeza de Rose en este, su último año como veinteañera, está el de su propia relación con el mundo como mujer y como artista. De ahí el duro alegato feminista disfrazado de preciosa canción, ‘Treat Me Like a Woman’, que al parecer lo compuso tras ver cómo la gente se dirigía a su marido/tour manager para pedir cosas que le atañían a ella, ignorando que ella estaba justo al lado (“Me vas a tratar como a una tonta o me vas a tratar como a una mujer? ¿Me tratas como a una tonta o me tratas como su esposa?”)

La ruptura de cadenas musicales empezó por prescindir del todo de baterías, dejando casi todo el protagonismo a las guitarras acústicas y al contrabajo (aunque la producción es sutil y rica en detalles como cuerdas o pequeñas percusiones), dentro de un tono general que nunca había estado tan cerca de la escuela Joni Mitchell, o de su alumna más aventajada, la gran Laura Marling. Si bien en el pasado resultaba sencillo acudir a la comparación perezosa entre Rose y Marling, por aquello de unir a mujeres británicas que se mueven en torno al folk, es justo ahora cuando podemos decir que ambas cantautoras están trabajando en diales similares, y en lo que respecta a Rose no se me ocurre cumplido mejor.

Valoración: 7

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