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Courtney Barnett, “Tell Me How You Really Feel” (Popstock!, 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Casi sin comerlo ni beberlo, Courtney Barnett se ha convertido en la reina del indie-rock actual. La australiana no cuenta con una discografía muy extensa, pero su propuesta ha calado muy hondo entre crítica y público. Incluso entre otros artistas con más bagaje musical, como es el caso de Kurt Vile, con el que editó un disco conjunto el año pasado. Además, también ha servido de inspiración para muchas chicas que se han lanzado a coger la guitarra y que nos están dejando discos maravillosos. Así que resulta lógico que su segundo trabajo en solitario haya levantado tanta expectación y que se mire con lupa todo lo que hace. Lo bueno es que puede estar tranquila, porque ha vuelto a sacar otro gran disco.

Quizá, en un principio, sorprenda el tono más oscuro que tienen algunas canciones de este “Tell Me How You Really Feel”, que no es tan directo como su álbum de debut. De hecho, hay alguna canción que roza el grunge más contundente, como es el caso de ‘I’m Not Your Mother, I’m Not Your Bitch’. Además, el disco se abre con ‘Hopefulessness’, que es un tema de lo más denso. Y es que, el ascenso a la fama, ha hecho que la australiana haga un repaso a sus miedos e inseguridades. De ahí que estemos ante diez canciones más personales y menos directas. Eso sí, la frescura sigue estando ahí.

Una de las cosas que han hecho de Courtney Barnett una estrella del rock, es su facilidad para dar con la canción de indie-rock perfecta. Maneja una melodía y un estribillo como pocas, y aquí nos vuelve a dejar varios ejemplos. Algunos más directos, como es el caso de ‘Charity’ y ‘Crippling Self Doubt and a General Lack of Self Confidence’, dos canciones absolutamente deliciosas, y otros un poco menos evidentes, como ‘City Looks Pretty’ y ‘Nameless, Faceless’. Todas ellas funcionan a la perfección, y confirman a la de Melbourne como una de las grandes compositoras de nuestros días. Pero todavía hay algo mucho mejor en este segundo trabajo: las baladas. Los temas más reposados del álbum son brillantes, y en ellos se vuelve a ver lo fácil que lo hace. Solo hay que escuchar esa preciosa ‘Need a Little Time’, en la que solo necesita subir una nota en la parte final para poner los pelos como escarpias. O ‘Sunday Roast’, que cierra el disco con un cierto regustillo a country y de la forma más bonita posible.

Courtney Barnett puede estar tranquila, su reinado no corre peligro.

Valoración: 8

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