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Boy Azooga, “1, 2, Kung Fu!” (Heavenly Records, 2018)

Autor: | @sergiomiro

Si tienes más de treinta años probablemente recuerdes con cierta nostalgia los tiempos en los que, con el impulso del Melody Maker y/o el NME, cada mes aparecía una nueva banda británica destinada a ser la mejor del mundo y a poner la escena patas arriba. Luego acabábamos descubriendo que más de la mitad no valían un pimiento, pero eso era lo de menos. La excitación estaba allí, y algunos hechos contundentes nos llevaban a creer que, efectivamente, la banda de nuestra vida podía aguardarnos a la vuelta de la esquina.

Con alguna honrosa excepción, la última vez que realmente llegamos a sentir algo parecido fue con la irrupción de los Arctic Monkeys, y con escozor calculo que de eso han pasado ya 12 años.

No digo que con Boy Azooga vuelvan esos tiempos esplendorosos, pero lo cierto es que con las dos primeras canciones que les dieron a conocer, ‘Looner Boogie’ y ‘Face Behind Her Cigarette’, esa excitación volvía a hacer acto de presencia. Y es que se trata de dos temas contundentes y refrescantes, de los que no pueden ser relegados al montón. ‘Looner Boogie’, con su potente riff propulsado por un ritmo punzante, nos llega a recordar a cuando las mejores bandas del Britpop intentaban sacar su lado Glam. ‘Face Behind Her Cigarette’ juega incluso una liga superior, con una peculiar mezcla de sonidos rockeros, un irresistible gancho de sintetizador y un pulso bailable que, en su conjunto, hace que parezca una genialidad inédita de Daft Punk.

Aunque ahora nos llegan como banda al completo, hay que decir que todos los sonidos que pueblan el debut de Boy Azooga son responsabilidad de su líder, un geniecillo galés llamado Davey Newington. Inicialmente formado como baterista (cosa que se deja notar en las excelentes bases rítmicas del disco), este hijo de violinista y clarinetista profesionales fue desarrollando sus habilidades en multitud de instrumentos a la par que cultivaba un ecléctico gusto musical, desde Can hasta los Beastie Boys, pasando por Sly & The Family Stone y, por supuesto, sus paisanos Super Furry Animals (si te lo estás preguntando, sí, que se nota la escuela de pop galesa psicodélica de Gruff Rhys y los suyos en muchos de los cortes del disco).

El disco al completo toca varios palos, siempre a medio camino entre el pop y el rock (con algunos momentos guitarreros especialmente desenfrenados, como el final de ‘Sitting on the First Rock from the Sun’). El hecho de que algunas composiciones sean más convencionales que los temas de adelanto hace que el nivel general se resienta un poco, pero me mantengo en que podemos situar a Boy Azooga entre las mejores noticias que nos han llegado últimamente de la escena británica de bandas de guitarra.

Valoración: 7,5

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