Difíciles de manejar. Vida y muerte de The Black Crowes, Steve Gorman con Steven Hyden (Neo Person, 2020)

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La locura del rock and roll en todo su esquizofrénico y entretenidísimo apogeo contra estos tiempos oscuros. Eso es lo que nos propone Neo Person, vía su indispensable colección Neo Sounds, con Difíciles de Manejar. Vida y muerte de The Black Crowes, las memorias de Steve Gorman, ex batería cofundador de la banda de Atlanta, escritas junto al crítico musical Steven Hyden. La historia de uno de los grupos más icónicos de los noventa —¿también uno de los últimos, genuinos combos de rock?— narradas desde un lugar inusual: banqueta, bombos y platillos. 

Difíciles de manejar se publicó originalmente en septiembre 2019, poco antes de anunciarse el «Shake Your Money Maker Tour», la reunión de los Black Crowes —los hermanos Robinson y una banda completamente nueva alrededor, en realidad—, gira mundial frustrada por la Covid para celebrar el 30º aniversario de su celebrado álbum de debut. Steve Gorman estuvo desde los inicios de la banda en 1987, participando en sus ocho discos de estudio. Lo abandonó en 2001, tocando en discos de Warren Zevon o Jack Casady, o girando con Stereophonics. Estuvo en el regreso de los Crowes, de 2005 hasta diciembre de 2013, centrándose desde entonces en sus programas de radio y su grupo Trigger Hippy. Por su parte, Steven Hyden es el autor de los libros Your favourite band is killing me, Twilight of Gods y This isn’t happening: Radiohead’s Kid A and the beginning of the 21st century. Sus artículos han aparecido en el New York Times Magazine, Washington Post, Billboard o Rolling Stone.  

Tan divertidos como rápidamente anacrónicos —¿cuántas oportunidades podían tener unos nuevos Stones surgidos en la era del grunge, y que tuvieron que lidiar con hip hop, nu-metal o mainstream pop?— el relato de Gorman sobre los Black Crowes es el de la música abriéndose paso, hasta que ya fue insostenible, pese a gustos del mercado y la extrema disfuncionalidad en el sino del grupo. El por qué principal, según el músico de Muskegon, Michigan, tiene nombre y apellidos: Rich y, singularmente, Chris Robinson. Seguida de un viacrucis de adicciones, malas decisiones, infortunios y estupideces que invita al lector a preguntarse ¿cómo diablos aguantaron más veinte años con esa capacidad autodestructiva?

De hecho, en Difíciles de manejar Steve Gorman muestra como esa demencia interna y excelsa habilidad para el autosabotaje, sino del combo durante toda su carrera, ya estaba presente en sus inicios, aunque la efervescencia y el ímpetu de la juventud catalizaría en un arranque vertiginoso y sorprendente. Así, en apenas tres años, de 1987 a 1990 pasamos de unos amateurísimos Mr. Crowe’s Garden con el horizonte en el college rock —¿cómo no me va a caer bien Gorman si R.E.M. o los Replacements son los referentes a seguir?— a ese bombazo de rock sureño clásico llamado Shake your money maker

Chris y Rich Robinson, «resucitando» a los Black Crowes el año pasado en LA. Foto: Jeff Kravitz, Getty Images

En Difíciles de manejar Steve Gorman se autoerige en el «pegamento» que sostuvo a los Black Crowes, recogiendo los pedazos tras las constantes peleas de Chris y Rich a la vez que galvanizando al resto del grupo. Su enfoque, además de asumidamente personal y desenfadado, no escatima elogios para con quienes compartió escenario, estudio y anécdotas de carretera —suculentas las vividas junto a Oasis, Aerosmith o los Stones—. O respecto a un par de personajes, secundarios sobre el papel, pero absolutamente claves en su devenir como banda: George Drakoulias, descubridor y primer productor, que moldeó su sonido, y Pete Angelus, su sufrídisimo —un santo Job— manager. No, todos «los palos» van en una sola dirección. Para los Caín y Abel del blues rock moderno.    

Y es que Difíciles de manejar es el relato de una bola de nieve rodando por una pendiente cada vez más pronunciada. ¿Quizás el éxito fue demasiado exorbitante y súbito y no supieron lidiar con él, ya no digamos estar preparados para la abrupta caída? Por un lado, tenemos las crisis habituales del circo rock. ¿Egos? De dimensiones colosales si hablamos de los Robinson. ¿Dinero? A niveles muy sucios, atención a la jugarreta que acabó con el grupo en 2013. ¿Fricciones por la dirección musical a tomar? El dilema sobre la integridad fue recurrente en los Black Crowes. ¿Drogas y alcohol? Más peaje que hasta diecisiete cambios de formación… 

Pero en el caso de los Black Crowes, debe añadirse material de «su propia cosecha», quizás el aspecto más valioso y revelador del texto de Steve Gorman. Porque muestra una relación enfermiza, digna de estudio clínico, de codependencia y antagonismo permanente de Chris y Rich Robinson. Incapaces de resultar positivos, o mínimamente empáticos —Chris en particular, frontman sempiternamente cinéreo—, arrastraron al resto del grupo —tampoco inocente, admite Gorman— a un pozo de negatividad. Un lugar del que el batería sólo pudo liberarse tras incontables desastres, al darse cuenta que había vida más allá del grupo. No es de extrañar que la publicación de Difíciles de manejar no haya sentado nada bien a los «hermanísimos».

Hay que destacar como Steve Gorman aborda la biografía, un acercamiento nada presuntuoso, ágil y ligero —bien reflejado por Puerto Barruetabeña Díez en la traducción—, sin importar las fulgurantes subidas, kamikazes bajadas y aspectos más personales. Y luego están los pasajes sencillamente hermosos, mención especial a la figura de Jimmy Page y su gira conjunta, o la pasión y química mostrada, pese a las tensiones, en innumerables directos de los Black Crowes. En definitiva, creo que Difíciles de manejar trasluce una especie de filosofía de lo más recomendable. Algo así como celebra la música, pero no te tomes todo lo demás que la rodea, incluido bandas o músicos, demasiado en serio.