Impedimenta lo ha vuelto a hacer. Tras Claire Fuller, Fernando Navarro, Hernán Díaz, Tatiana Tibuleac… —la lista podría ocupar medio artículo—, llega el turno de otro descubrimiento marca de la casa, ahora proveniente de tierras irlandesas, pero de temática inequívoca y tragicómicamente griega. Porque este Deus Ex, el debut de Ferdia Lennon, nos lleva nada menos que a la guerra del Peloponeso y el teatro de Eurípides. Un enclave histórico y temporal sorprendente para hablarnos de empresas imposibles, amistades épicas y arte. 

Dublinés de madre irlandesa y padre libio, Ferdia Lennon estudió Historia y Clásicas en el University College capitalino y en la Universidad de Ámsterdam, junto a un máster de Ficción en East Anglia. Tras residir varios años en París, donde ejerció la docencia en la Universidad Paris-East Créteil, actualmente vive en Norwich junto a su familia. Ha publicado relatos en The Irish Times, Litro Magazine o The Stinging Fly, siendo nominado a diversos premios nacionales. Su cuento «A Man Came to My Door» ganó el Hennessy Literary Award en la categoría de ficción emergente. Y el Arts Council of Ireland le concedió en dos ocasiones la Literature Bursary Award para el fomento profesional de la escritura. Deus Ex es su primera novela…

… ¡Y menudo debut! Ferdia Lennon nos sitúa en Siracusa, sureste de Sicilia, en el año 412 a.C., en plena guerra del Peloponeso. La ciudad ha derrotado a la última expedición militar ateniense, y los prisioneros de guerra supervivientes, repudiados y abandonados a su suerte, se encuentran en las canteras cercanas. Sin embargo, Gelón y Lampo, dos lugareños en horas bajas —uno taciturno y marcado por el infortunio sentimental, el otro soñador, canalla y bromista, ambos en paro—, tienen una idea de lo más estrambótica en la cabeza. Armar una suerte de compañía teatral con los reclusos más talentosos, para preparar y representar dos obras de Eurípides: Medea y Las troyanas.

Por supuesto, todo el proyecto es absurdo —aunque Plutarco escribió sobre presos atenienses en Sicilia que obtenían alimentos, incluso la libertad, gracias a conocer la obra de Eurípides—. Una verdadera temeridad no exenta de peligros, ya que muchos conciudadanos sólo desean que los atenienses se pudran, motivada por la pasión del dúo —sobre todo Gelón, obsesivo— por el teatro. No obstante, Lennon convierte a los amigos en improbables productores, que tiran de picaresca y favores por toda Siracusa —más el de algún extranjero tan sospechoso como clave—. Y a un puñado de moribundos en actores. A base de ensayos y peripecias, contra todo pronóstico y siempre sosteniéndose en el alambre, sacan adelante las obras.  

Sin embargo, eso sólo es la trama —y, de hecho, no toda— per se de Deus Ex. La en principio pequeña astracanada de Ferdia Lennon va adoptando hechuras de epopeya más allá de la realización de la inconcebible doble sesión de teatro clásico… A la vez que adquiere una dimensión universal ¿Puede uno congraciarse, estimar al enemigo? La evolución de la relación de Lampo con su reparto es maravillosa. De hostiles contrincantes a desconocidos colaboradores en pos de su supervivencia a personas dispuestas a sacrificarse por uno… y ¿por las que quizás arriesgar la vida? El sufrimiento y la fraternidad humana a través del teatro. Ya aviso que el lector no va a olvidar a Paches.

También es una reflexión sobre el papel y el valor del arte. ¿Por qué rescatar estas dos tragedias? La respuesta es sencilla. Para entendernos. Y para no olvidar. Hay algo realmente poderoso y mágico cuando, en el primer ensayo de Las troyanas, los machacados atenienses se reconocen en ella. Y todavía más —no destripo nada, palabra— cuando ésta es finalmente representada, provocando las radicales sensaciones y reacciones del público. Un juego de espejos donde el teatro, en este caso la tragedia clásica, son tanto forma transgresión, de desafío al status quo, como expresión de la narrativa popular. Y, por tanto, memoria.  

Asimismo, debe destacarse el personaje y la voz del narrador de Deus Ex, Lampo. Un héroe poco agraciado e impedido, bocachanclas, cobarde, a veces guiado por vanidades y bajas pasiones. Y un hallazgo magnífico al trastocar su registro, próximo al de un dublinés contemporáneo, en las antípodas de lo esperable. Factores que dotan a la novela de un ritmo y tono particulares, desprejuiciados, libérrimos. En total sintonía con la socarronería y comicidad de protagonista y obra. Y en refrescante contraposición a las desventuras y calvarios que en ella acontecen. Igual que una prosa que oscila de lo ágil a lo hermosamente controlado. Elementos reflejados en el libro gracias al estupendo trabajo de traducción del gran Jon Bilbao

Deus Ex es una rara avis literaria. Chocante, divertida y emocionante —precioso, hondo epílogo— Ferdia Lennon logra ser original y entretenido revisitando a los clásicos. Así como combinando con maestría la jocosidad y el desconcierto de unas situaciones rayanas en lo ridículo, cuyo reverso nos habla de truculentas desdichas. Ficción con un pie en la historia y sus más ilustres narradores, que tiene de todo —picaresca, aventura, hazañas bélicas, arte— para intentar entender el sentido de la experiencia humana y sus eventos más crueles. «Teatro, lo tuyo es puro teatro»…