¿Nuevas emociones?

La segunda parte de la redonda Del revés (2015) de Pete Docter nos presenta una nueva emoción, Ansiedad (Maya Hawke) que amenaza con reemplazar a Alegría (Amy Poehler) en el liderazgo para dirigir la vida de la ahora adolescente Riley (Kensington Tallman). El público adulto de Del revés 2 (2024), sabe, de hecho, que efectivamente la ansiedad reemplaza a la alegría en cuanto dejamos atrás la infancia. Pero oye, estamos ante una colorida ficción de Pixar que, esperamos, nos engañará al respecto por lo menos durante hora y media.

Esta primera película del animador Kelsey Mann contiene los habituales y excelentes ingredientes de una película de Pixar: la calidad técnica de la animación es soberbia -especialmente en lo correspondiente al mundo ‘real’, cada vez más perfecto en sus texturas, efectos de iluminación y sombras-; el guión es perfecto -aunque la pueda faltar inspiración- y los personajes tienen una comicidad que funciona de forma inmejorable -los diálogos están llenos de chistes y réplicas ingeniosas costumbristas-. Un entretenimiento impecable. El universo de la película, que traslada las emociones y el mundo interior de la psique humana a la pantalla de forma visual es, de nuevo, lo mejor de la función. El esfuerzo de traducir en imágenes sentimientos, miedos, emociones reprimidas, y recuerdos olvidados es fantástico -especialmente atinados en cuanto a recordarnos los peores videojuegos de nuestra infancia o parodiar la didáctica y temible La casa de Mickey Mouse (2006)-.

Sí es cierto que en esta secuela se nota un esfuerzo algo desmedido por hacer que la película sea entretenida de una forma más espectacular -y superficial- con peripecias físicas equiparables al cine de aventuras y acción. Se juega sobre seguro. Y en el fondo, lo que nos cuenta Del revés 2 sobre la adolescencia no es nada que no nos hayan contado mucho antes esas películas adolescentes de los 80 -hoy denostadas- como, por poner un ejemplo, Teen Wolf (De pelo en pecho(1985) -cambiando el baloncesto por el hockey-. Si tenemos en cuenta que Pixar ya se fijó en Doc Hollywood (1991) para hacer Cars (2006), estamos ante la segunda película de Michael J. Fox que encuentra un extraño equivalente en una cinta de estos genios de la animación.