Este tipo de discos suelen ser un “fiftie-fiftie” entre los artistas en cuestión, que se van repartiendo los temas para que la cosa quede compensada. En este caso, uno puede pensar que Byrne es el que va a tomar todo el protagonismo, porque para algo es la estrella, pero no es así. Aunque al principio, en Who (su primer single), vemos una fuerte influencia de la música étnica que tanto le gusta al que fuera líder de Talking Heads. el escocés deja que Clark se salga con la suya en buena parte del álbum. El primer sencillo es una fantástica carta de presentación, y de lo mejorcito del álbum. Quizá si todo el álbum siguiera por esos derroteros, no hubiera resultado una pequeña decepción. De los tres temas siguientes (donde más se nota la presencia de St. Vincent), sólo destaca Ice Age, en el que casi nos llevan a la pista de baile y nos obsequian con un juego de trompetas (las verdaderas protagonistas de todo el álbum) espectacular. Casi parecen aquellos Basement Jaxx de Romeo. Y es que no cabe duda de que, cuando dejan la experimentación y el rollo barroco que tanto le gusta a la de Tulsa a un lado, es cuando más aciertan. Sólo hay que escuchar temas como Lazarus o la muy “talkingheadiana” The One Who Broken Your Heart para comprobarlo. Estas canciones con alma de hit elevan el álbum a lo más alto y hacen que a uno le entren ganas de darle otro repaso. Lo malo es que entre medias aparecen The Forest Awakes o Lightning, y se ve clarísimamente que la colaboración hace aguas por todos los lados. Sobre todo porque no vale meter unas trompetas en una canción de St. Vincent y decir que esto ya es diferente. Da la sensación de que aquí Byrne y la banda se han implicado muy poco y han dejado que Clark les cuele un par de temas que tenía por ahí guardados. Pasa lo mismo con Optimist, donde ya ni siquiera trata de que cuele como una colaboración del disco. Eso sí, se lo perdonamos porque le ha quedado una canción bien bonita.

En resumidas cuentas: un SÍ muy grande cuando la banda al completo se involucra formando una máquina bien engrasada, y un NO muy grande cuando cada uno va a su bola.