Sweet disarray(2014) nos presentó a Dan Croll como un ilusionante nuevo talento capaz de navegar por cualquier estilo manteniendo el gancho melódico y el clasicismo pop dentro de ciertos confines experimentales y de sonido contemporáneo. Que, además, hubiera recibido el visto bueno del mismísimo McCartney (en cuya universidad musical de Liverpool cursó estudios como alumno destacado) y redondeaba la historia perfecta para un mercado saturado, pero siempre ávido de descubrir el “nuevo algo” que ponga todo patas arriba.

Ahora llega el difícil segundo disco, y lo que comprobamos es que Croll va a por todas en su asalto al mercado, con un producto que ha sido anabolizado con la producción de Ben Allen (Cee Lo Green, Kellis, Animal Collective), y con unas canciones de estribillos contundentes listas para sonar en las radios al tiempo que dan cierto soplo de aire fresco respecto a otros productos igual de pegajosos pero más convencionales.

Por desgracia, en el proceso se ha perdido algo de lo que nos deslumbró en el debut. Esta madurez enfocada tan decididamente hacia lo comercial puede que dé de sí un par de singles de éxito (‘Bad Boy’, con sus estrofas al estilo Beach Boys, es particularmente efectiva), pero vulgariza ligeramente a alguien en quien teníamos puestas tantas esperanzas.

A Croll le queríamos ver como una especie nuevo Beck, y en ciertos momentos este “Emergin adulthood, puede llegar a parecer una colección de caras B del reciente “Coloursdel rubio autor de ‘Loser’. Habilidad para llenar cada pista de ruiditos, quiebros rítmicos y todo tipo de trucos no le falta (un mérito que se amplifica cuando averiguamos que Croll toca prácticamente todos los instrumentos del disco). Pero claro, cuando tu referente está activo y tan en forma, ¿de qué sirve ofrecer algo en la línea pero por debajo?

Nos quedamos con lo que no deja de ser un decente disco de pop, pero seguimos pendiente de Croll para exigirle más en el futuro. Los talentos como él merecen esa presión extra. Máxime cuando en el tramo final del disco nos encontramos con la fusión entre ritmos tropicales, metales, baterías eufóricas y fieros sintetizadores en ‘Away from today’, que nos recuerdan de lo que este joven es capaz.