7.5
Score

Final Verdict

Curtis Stigers sabe crear el clima idóneo para almas cansadas, pero no abatidas. Posee un registro antiguo al que le saca provecho, en especial, en las distancias cortas.

El saxofonista norteamericano está de celebración. Ya son treinta años de carrera con éxitos y ventas millonarias, que recuerda en esta compilación pulida, equilibrada, amable y con buenos momentos. Para demostrar músculo, el también cantante y su quinteto pueden recordar a ases del pop y el jazz británicos como, por ejemplo, Georgie Fame o Ben Sidran. Cierto es que Stigers dispone de una audiencia fiel en Gran Bretaña. Canta estándares como la nueva versión de “(What’s So Funny ‘Bout) Peace, Love, And Understanding”, de Nick Lowe, que entra a la primera. Repite la jugada en “I Don’t Wanna Talk About It Now”, de la que es coautora un referente country folk como Emmylou Harris. Sigue con uno de sus exitazos pop de 1991, “I Wonder Why”, del cual es coautor. Tres midtempos que funcionan. Se nota que está conectado con su quinteto, con el teclista Larry Golding al frente.  

Para los aficionados al jazz, alérgicos a las mixturas, su nombre no les dirá gran cosa y para los amantes del rock, no mucho más. Pero sí les resultará familiar su voz en “This Life”, la pieza que titula el álbum. ¡Exacto! Es la canción que abría cada nuevo episodio de “Son of Anarchy”, FX (2008-2014), de la cual es coautor, que canta junto a The Rangers. Bob Thiele Jr., Dave Kushner y Kurt Sutter, el creador de la serie, constan también como coautores. “Keep Me From The Cold”, otro éxito de los 90, es pop meloso, como “Never Saw A Miracle”, otro viejo éxito, que cierra el álbum. Se echa en falta algún blues, disciplina que también practica.

No es un virtuoso, no entusiasma a los melómanos más recalcitrantes, pero encanta a los poppies. En el pop, Curtis Stigers nunca ha llegado a alcanzar, digamos, a Billie Joel; y en el jazz vocal, tampoco ha podido ser Harry Connick Jr. o el gran Tony Bennet. Pero funciona como crooner. En la sugerente y reelaborada tune, “Swingin’ Down At 10th & Main” se aplica con acierto. La banda se expande y el líder demuestra sus condiciones de saxofonista que mira al cool jazz.

En su versión, la enésima grabación de “Summertime”, el cantante demuestra tanto su aprecio por las canciones inmortales, como sus limitaciones vocales y su dominio al saxo. Cabe reconocer que Stigers tiene la elegancia de tocar y cantar sus mayores hits con arreglos actualizados. Como buen tahúr parece decirnos: quítense el corbatín y salgan a la pista de mi club a bailar. Mis músicos y yo haremos que sea el principio de una noche interesante. Nat King Cole y las grandes orquestas de los 30, 40 y 50 del siglo anterior eran de parecer similar.

Curtis Stigers sabe crear el clima idóneo para almas cansadas, pero no abatidas. Posee un registro antiguo al que le saca provecho, en especial, en las distancias cortas. No hace uso del perfil de cantante maduro, pero tampoco se muestra como el blandengue de antaño, cosa que se percibe en esta grabación, dirigida a quienes valoran el crossover como lo que es: un cruce de caminos musicales.