Julia Holter:

Preciosa y delicada como siempre, Julia Holter me embriagaba en el Auditori al inicio de la segunda jornada del Primavera. El folk vaporoso y etéreo de las composiciones armoniosas de su último trabajo, “Loud City Song”, activaban emociones con un soporte curioso en directo de cello, violín y saxo que lograron una atmósfera delicada que nos retuvo en vilo emotivo en ese momento-siesta. Julia Holter demostró que bien merece ese sitio de honor que se le concedió a su trabajo como uno de los mejores del año 2013. Meritxell Rosell

Murciano Total:

Sol de justicia que no hacía presagiar lo que estaba por venir, ante una notable cantidad de interesados y curiosos, Murciano Total desplegó con timidez pero sin titubeos su pop de trazo singular –esas letras valen su peso en oro, ahí queda ‘La Fábrica de Guapas’– en el Sony Space. ¿Cruzar a OMD con The Magnetic Fields es posible? Sí, y suena a gloria. Raül Jiménez

Yamantaka//Sonic Titan

Yo aún me pregunto si lo de Yamantaka//Sonic Titan iba en serio o nos tomaban el pelo.  Maquillaje entre Kiss y una compañía kabuki, una cantante asiática a lo sacerdotisa zen, un cantante indio haciendo el ídem, un poco de rock progresivo setentero, unos cuantos toques de heavy metal, una gotas de folk y una pizca de cualquier cosa que pasase por ahí y se cayese en la canción. Pues ahora que lo pienso fue bastante divertido, oigan. Palmer

johngrant

John Grant:

A John Grant le tocó lidiar con uno de los chaparrones más grandes que se vivieron en todo el festival, y el de Denver lo capeó como pudo y con su simpatía habitual (“lo siento por la lluvia, me temo que es culpa mía”, dijo al inicio de la tercera canción). Pero el mérito fue el de las aproximadamente 2000 personas que aguantaron su hora de concierto bajo la intensa lluvia (me consta que hubo gente que lo vio dentro de un Poly Klyn de la zona VIP; eso sí, con la puerta abierta). Algunos huimos a la zona de prensa y desde allí pudimos escuchar cómo Grant hacía el mismo concierto que ya vimos en su anterior gira. Empezó con temas tranquilos como ‘Vietnam’ o ‘Marz’, subió de intensidad y metió más electrónica a medida que avanzaba el espectáculo, y acabó con su desgarradora interpretación de ‘Queen of Denmark’. Fue una lástima que le tocara la china del mal tiempo. Fernando Curto

Drive By Truckers:

En un escenario semidesértico y poblado de paraguas, ya que la lluvia arreció con intensidad desde el inicio de su actuación, la banda coliderada por los vocalistas y guitarristas Patterson Hood y Mike Cooley, respondió con una descarga de electricidad con su rock sureño de altos vuelos. Gran intensidad y unos momentos finales mágicos con el arco iris enmarcando el escenario del Ray-Ban. Joan Corbera

Mick Harvey performs Serge Gainsbourg:

El multiinstrumentista australiano, conocido por su cercana colaboración con Nick Cave o PJ Harvey, quiso rendir homenaje a Serge Gainsbourg haciendo versiones en inglés de los grandes temas del genio de la ‘chanson’. Un gran despliegue instrumental encima del escenario y una orquesta de cuerda que sirvió para valorar la capacidad de Mick Harvey como instrumentista. Se esforzó en gustar, pero, a mi modo de ver, las canciones del artista francés suenan mil veces mejor con ese acento francés tan canalla que poseía Gainsbourg. Las versiones en inglés quedan desprovistas de esa picaresca. Por poner un ejemplo, ‘Bonny & Clyde’ quedó algo desleída y sosa. Falta de sustancia en base, no en la forma, ya que no puedo criticar a la banda que tan bien sonaba en el Auditori. Meritxell Rosell

Loop:

Tras el chaparrón, apareció el arco iris, algún que otro rayo de sol y el resucitado cuarteto británico liderado por Robert Hampson asaltó el ATP con su rock alternativo de ásperos guitarrazos y largos desarrollos. Más rocosos que psicodélicos en directo, su set no tuvo ni fisuras ni aristas, siendo precisamente una cierta linealidad en las canciones el único pero que se puede poner a su actuación. Raül Jiménez

Haim:

Hubo voces que cuestionaron si las hermanas Haim merecían estar en el Primavera. El soft rock juguetón, radiable y bienintencionado de “Days are gone” parece que no cumplía los requisitos de riesgo/innovación/autenticidad/(inserte aquí su adjetivo favorito).  Bien, quienes así pensaban no podían estar más equivocados, porque las jóvenes californianas se superaron infinitamente en directo con show absolutamente impoluto. Musicalmente perfectas, contagiosas, enérgicas, rockeras y con el toque justo de locura para lograr algo tan simple y a la vez tan difícil como transmitir alegría de vivir. Simplemente magníficas. Palmer

drjohn

Dr. John:

Para cuando Dr. John salió al escenario Ray-Ban, el sol ya había salido de nuevo y medio festival había subido fotos a Instagram del arco iris doble que teñía el cielo de Barcelona. No sabemos si fue por eso o porque Dr. John es una de esas leyendas de la música que hay que ver sí o sí, pero lo cierto es que casi abarrotó el recinto con gente ansiosa por ver cómo se lo montaba en directo uno de los grandes de Nueva Orleans. Los suyos son conciertos que se disfrutan de principio a fin, independientemente de que estés familiarizado con su música o no. Lleva una banda sobresaliente a la que no se le puede poner ningún pero (sobre todo a la chica que toca el trombón y ejerce de maestra de ceremonias y corista), y verle tocar el piano es algo que uno no se puede perder. Lo que toque es, casi, lo de menos. Da igual que empiece su concierto con las tres canciones que abren su último álbum, o que luego vaya soltando clásicos como ‘Let the Good Times Roll’ o ‘I Walk On Gilded Splinters’, porque todo lo hace de maravilla y uno sale de su concierto pensado que es un puto genio. Un diez para él. Fernando Curto

hamiltonleithauser

Hamilton Leithauser:

Uno de los aciertos de este año ha sido el Hidden Stage de Heineken, un garaje reconvertido en sala donde hemos podido disfrutar de conciertos bajo techo y, además, con muy buen sonido. Uno de ellos fue el de Hamilton Leithauser (tendría otro momento para lucirse unas horas más tarde), el que fuera cantante de The Walkmen. El neoyorquino vino a presentar “Black Hours”, y salvó la papeleta con nota. Es inevitable que muchas de sus composiciones recuerden a su vieja banda (aparte de su voz, también está la guitarra de uno sus antiguos compañeros de grupo, que le acompaña en esta gira –también le acompaña su hermana, pero se podría haber quedado en casa–), pero no son un calco de las canciones de The Walkmen. Como prueba están ‘11 O’Clock Friday Night’, en la que emplea un xilófono que es una delicia, o la contundente y añeja ‘Alexandra’. Y también hay que destacar temas más clásicos como ‘I Don’t Need Anyone ‘ (toda una declaración de intenciones) o ‘5 AM’, donde demuestra que es un gran cantante y frontman, y que todavía hay mucha vida después de The Walkmen. Todas ellas sonaron de maravilla en directo y nos dejaron un muy buen sabor de boca al par de centenares de personas que nos acercamos a verle. Fernando Curto

Slowdive:

Uno de esos regresos largamente anhelados para quien escribe, con la llegada de la noche era sin duda el turno de la música más ensoñadora que los 90 nos dejaron. Cayeron unas cuantas de las imprescindibles, como ‘Avalyn’, ‘Catch the Breeze’ o ‘Machine Gun’, con ‘Souvlaki Space Station’ el shoegaze etéreo se hizo cuerpo y con la eterna ‘When the Sun Hits’ el nudo en la garganta se trasladó al corazón. Aunque Neil Halstead estuvo demasiado frío con el público, poder ver a una radiante y extática Rachel Goswell presidiendo complácida el escenario Sony no tiene precio. Por fin Slowdive, por fin. Que hermosa puede ser la música… Raül Jiménez

pixies

Pixies:

En estos festivales llenos de solapes uno puede tomar decisiones que le pueden salir mal. Eso es lo que le pasó a un servidor con The War On Drugs, a los que elegí en lugar de Pixies. La banda de Filadelfia me jugo una mala pasada (otra vez). Su retraso de más de media hora hizo que saliera corriendo a la otra punta del recinto a ver qué estaban haciendo los Pixies delante de un escenario abarrotado. Para los que los pudimos ver en su gira de salas del año pasado, su concierto no nos sorprendió, ya que hicieron exactamente lo mismo. La fórmula en la que meten algunos de sus hits, canciones antiguas poco trilladas y unas cuantas del nuevo álbum, funciona a ratos, aunque en un festival se resiente más. Al igual que hace unos meses, los temas nuevos suponen un bajón considerable, y no logran que el público se meta en el concierto. Pero claro, luego te hacen temas para que las primeras filas se vuelvan locas haciendo pogos (geniales una vez más ‘Isla de Encanta’, ‘Crackity Jones’ y ‘I’ve Been Tired’) y te tocan unos cuantos hits (los tres últimos temas fueron ‘Debaser’, ‘Vamos’, en la que Joey Santiago volvió a maltratar su guitarra, y ‘Where Is My Mind?’) y todo el mundo sale contento. Además, siempre existe el morbo de ver con qué bajista se van a subir al escenario esta vez. Eso sí, la que llevan ahora debería dar unas cuantas clases de canto: sus coros en ‘Debaser’ me destrozaron los oídos. Fernando Curto

Deafheaven:

Deafheaven son un grupo curioso. Los heavies los odian por modernos, los modernos por heavies, y otros adoramos sin medida esa extraña aleación post rock/black metal (mejor disco del 2013 para el aquí firmante). Empezaron a muerte con la abrasiva emoción de Dream House’, quizá su mejor canción, y de ahí hasta el infinito y más allá, comandados por un George Clarke deliciosamente excesivo en su papel  de director de orquesta desquiciado y frenético. Épica sin límites para una de las más difíciles y mejores propuestas que vimos en el Primavera. Ten fucking stars, que diría Albini. Palmer

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The National:

Ver a “tu banda”  por sexta vez y todavía sorprenderse es el mejor síntoma de que los Devendorf, Dessner, junto al señor Berninger, están hechos “de otra pasta”. Para su segundo Primavera Sound buscaron un sonido que a veces pecó de grandilocuente –demasiado stadium rock en alguna ocasión- y que llevó a Matt por el camino de la amargura con el dichoso micro. No era una noche para sutilezas, pero con semejantes circunstancias los de Ohio-vía-Brooklyn apostaron por la intensidad y la furia, con brutales versiones de ‘Squalor Victoria’, ‘Sea of Love’ o ‘Abel’, con Matt golpeándose la cabeza subido a uno de los laterales del escenario –lo siento Frank Black, los míos ganan-. Tampoco se quedaron cortas ‘Afraid of Everyone’ y los bestiales “eeeeeeeevil” de ‘Conversation 16’. Y aunque el recogimiento quedó en un segundo plano, la apisonadora emocional que es ‘About Today’ no faltó a su cita, igual que ‘Slow Show’, que contó con la presencia de Justin VernonBon Iver-, protagonista en su hermoso tramo final. Y justo cuando se acercaba el tramo final del concierto, en el que Matt suele acabar de perder la cabeza y se aventura a hacer excursiones entre el público, la banda invitó a Hamilton Leithauser y Paul Maroon de The Walkmen para, tras rendirles público homenaje, interpretar ‘Mr. November’ juntos. Lamentablemente el sonido no acompañó y el imponente Leithauser pareció más bien superado por la situación. Además, a tenor de un desbordado Berninger reclamando el retorno de sus compañeros al escenario, creo que nos escatimaron una canción -¿Vanderlyle acompañado de Justin y Hamitlon quizá?- pero a servidor –dos de sus bandas preferidas juntas- ese final, caótico, imprevisible y poderoso, le supo a gloria. Dios, que banda… Raül Jiménez

Kvelertak:

Si Deafheaven fueron la Épica, Kvelertak son sin duda la Agresión. Su batidora punk-metal es capaz de triturar el hormigón y lanzártelo a la cara si te descuidas. Sorprendentemente precisos para unas canciones tan pasadas de vueltas y tocadas (a 3 guitarras) con semejante furia, y con un gran sentido del espectáculo, los noruegos nos pasaron por encima con una energía que parecía inagotable. Inútil destacar temas, todo el show fue de principio a fin una demostración de poder de las que se recuerdan. Palmer

Crónica miércoles 28

Crónica jueves 29

Crónica sábado 31

Fotos Adolfo Añino