Silvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró:

La tradición más española se hace actual de la mano de Silvia Perez Cruz que, muy emocionada y contenta con sus afortunados admiradores a esa hora temprana, nos conmovía con su voz potente y estilosa. Un registro de voz que modula a su antojo y que sabiamente fusiona, con música y sentimiento, la cultura poética de escritores hispanos. Silvia, además, es capaz de emocionar haciendo versiones de grandes personajes como Enrique Morente Édith Piaf y entonar un tema como ‘Mercè’ de Mª del Mar Bonet con una clase que la hace única entre los solistas españoles. Bien respaldada por Raül Fernández, que lograba crear con la distorsión momentos muy emotivamente sostenidos e hipnóticos, el primer concierto del sábado conseguía alzarnos a los presentes en pie arrancando fuertes aplausos y haciendo de lo “español tradicional” la modernidad absoluta. ¡Que viva España! Meritxell Rosell

La Sera:

Simpatiquísima y más rockera que nunca en su nuevo disco “Hour of the Dawn” Katy Goodman padeció el perenne mal sonido del Vice. Una auténtica pena ya que temas como ‘Losing to the Dark’, ‘Running Wild’ o ‘Please Be My Third Eye’, merecían mejor suerte. Raül Jiménez

Kronos Quartet:

La respuesta del público indie frente a la propuesta del cuarteto de cuerda fue entusiasta. Con sus violines, violas y violoncelos interpretaron temas de Terry Riley, Bryce Dresner (The National), Café Tacuba y de bandas sonoras como Klimt ,con algunas bases pregrabadas en su tramo final. Brillantes. Joan Corbera

Jonathan Wilson:

A esa hora, en un escenario tan grande y sin más adorno que la luz del sol, no se le podía hacer justicia a Jonathan Wilson y su folk rock que pretende evocar sonidos y look 70s con sombrero a lo Woodstock incorporado. El sonido y los temas se perdían en esa hora y ante escaso público. Iba atraída por los elogios a su último trabajo, “Fanfare”, y por la experiencia de haber colaborado con gente como Elvis Costello o Vetiver. Y sí, demuestra ganas en el escenario, pero lo observaré más detalladamente en alguna sala. Se lo debo. Meritxell Rosell

Sangre:

El sexteto de chicas Sangre se subían al escenario SonyClub para presentar en Barcelona las canciones con las que se dieron a conocer el pasado 2013, un EP de título “Sangre es Amor” que se coló entre lo mejor del año para esta web. “Yeye“, “Cecilia” o la coreada “Democracia” sonaron potentes. Además adelantaron nuevos temas que solo hacen que aumentar las expectativas sobre la girl band que ya es una realidad, no se trata de colgar solamente canciones en la red. ¡Bravas! Rafa Piera

Courtney Barnett:

La australiana es uno de los descubrimientos de lo que va de año, pero era una auténtica incógnita saber si su locuaz folk-rock funcionaría en directo. En un sencillo y directo formato de trío, ganando músculo sin perder matices, relatándonos sus divertidas historias contemporáneas sin perder dinamismo y derrochando naturalidad y personalidad, Barnett confirmó en el Pitchfork que estamos delante de alguien con mucho que decir.  Raül Jiménez

islands

Islands:

Islands es uno de esas bandas a las que el éxito se les escapa. El grupo formado por el canadiense Nicholas Thorburn (miembro también de The Unicorns y Mister Heavenly) lo tiene todo para triunfar. Él es un líder carismático (y un poco payaso) que sabe cómo llevar el peso de una actuación en directo. Su concierto en el escenario Ray-Ban fue de lo más entretenido que pudimos ver en esta edición. Su repertorio estuvo bien elegido (destacaron los temas de “Vapours”, su mejor trabajo), y también nos entretuvimos con las payasadas de Thorburn. En sus 45 minutos de actuación se tiró por los suelos, bajó a las primeras filas, se hizo fotos con el público, intercambió gafas de sol con un espectador, y contó algún chiste bastante malo (“mi película favorita es Rain Man, por eso estoy encantado de tocar en el escenario Ray-Ban”). Todo el “espectáculo” estuvo regado con grandes temas como ‘Heartbeat’, ‘Disarming the Car Bomb’, ‘Swans (Life After Death)’, y un corte nuevo llamado ‘Snowflakes’, en el que vuelven al buen pop de siempre. Por si fuera poco, el concierto sonó perfecto. Fernando Curto

television

Television:

Uno no puede morirse sin ver a Television, sobre todo si su actuación se centra en tocar íntegro el gran “Marquee Moon”. La banda de Tom Verlaine se encargó del Don’t Look Back de este año, y lo hizo de una forma espectacular. Empezaron con algún problema de sonido (Verlaine se quejaba de lo alto que estaba su ampli: “así no puedo cantar”) en ‘See No Evil’, el tema con el que abrieron, pero a partir de ahí cogieron carrerilla y todo fue rodado. No tocaron el disco en orden y decidieron dejar las dos canciones más largas para el final. Pero eso da igual cuando se trata de un trabajo en el que todos los cortes rozan la perfección. Las guitarras afiladas de Verlaine y Jimmy Rip sonaron como nunca en ‘Venus’ y ‘Elevation’, aunque fue en ‘Marquee Moon’ donde a muchos se nos pusieron los pelos como escarpias. La versión de casi 15 minutos que hicieron de su gran clásico se recordará como uno de los mejores momentos que ha vivido el Primavera Sound en toda su historia. Al tocarla de última, anularon el efecto sorpresa, pero fue escuchar su primer acorde y olvidarnos de todo lo demás (y de que el sol nos estaba quemando las nucas). Fueron, y son, muy grandes. Fernando Curto

Dum Dum Girls:

Vestidas para matar, al cuarteto Dum Dum –al que se le suma un quinto miembro masculino en directo- le costó un poco arrancar, pero a medida que las canciones se iban sucediendo, el show fue ganando consistencia, alcanzando memorables momentos como los ofrecidos en ‘Rimbaud Eyes’, ‘I Got Nothing’, o la soberbia ‘Coming Down’, con Dee Dee Penny demostrando que hay mucho más detrás de las vacuas campañas de H&M. Una cantante y un grupo con buenas canciones que defender. Raül Jiménez

caetanoveloso

Caetano Veloso:

Caetano Veloso fue la elección perfecta para pasar de la tarde a la noche. Y el Escenario Rayban no podía irle mejor, con la opción de verlo tranquilo desde las gradas o de pie en la pista, pues su concierto ofreció las dos posibilidades mezclando momentos íntimos con rock, samba y baile. Con una puesta en escena muy arty (lienzos con figuras geométricas) y una banda joven, enérgica y perfecta, Caetano salió a cantar entre vítores. Nadie diría que tiene 71 años. Comenzó fuerte, con el hit de su último disco (“Abraçaço”, 2012), ‘A bossa nove é foda’, que provocó los primeros gritos de una audiencia entregada desde el primer minuto, entre la que pudimos ver alguna bandera brasileña. Consciente de dónde estaba, alternó de manera magistral algunos de sus clásicos (una bellísima y emocionante ‘Baby’, ‘O leãozinho’) con temas de su nuevo álbum, entre los que destacaron ‘Um abraçaço’, con coreografía final de toda la banda y Caetano cantando a capella, y ‘Parabéns’, una samba rock de estribillo pegadizo e insistente. El sonido fue perfecto y la conexión máxima, acabando con un muy reclamado bis que dejó satisfechos a todos. Todo un lujo disfrutar de la leyenda brasileña. Borja Domínguez

Hospitality:

Otra banda a la que teníamos muchas ganas de ver en directo, pero al que el Vice y una selección de canciones generosa en exceso –en mi opinión- con su decepcionante segundo disco “Trouble” lastró en exceso. Y es que entre los temas de su debut, efervescentes y saltarinas piezas de indiepop con la singular voz de Amber Papini, y los densos, a veces plomizos desarrollos instrumentales de su continuación no hay apenas conexión, por lo que el concierto fue más bien una sucesión discontinua de canciones. Raül Jiménez

Godspedd You! Black Emperor:

El colectivo canadiense ofició su liturgia ante un público fiel y atento a sus espirales y crescendos con sus cuatro guitarras eléctricas, dos baterías y una violinista. Durante 105 minutos su  épico postrock con toques free no dio tregua ni descanso. Intensos y adictivos. Joan Corbera

Kendrick Lamar:

Al margen de los grandes mitos reivindicados hasta por el músico más insospechado (Wu-tang clan parece ser una gran influencia para el 90% de los artistas), este festival no se caracteriza por dar especial cabida al hip hop. El rapero de Los Angeles hace ya tiempo que se ha erigido como una de las figuras más importantes del género, saliéndose de ese grupo de “artistas por descubrir”, como puedan ser Earl Sweathsirt, a los que este festival sí tiende a convocar de vez en cuando.

Con el llenazo que aseguran día, hora y lugar (sábado, 23:00, escenario Sony), la actuación de Lamar fue contundente, divertida, entregada y perfectamente ejecutada. A la mayoría nos pilló por sorpresa tanto la presencia de la banda que le acompaña como el imponente chorro de voz del que hizo gala sin recurrir a esas pausas ahogadas, tan habituales en el hip hop. Un concierto imprescindible incluso para los menos interesados en este género. Temazos como ‘Backstreet Freestyle’ o el coreadísimo ‘Bitch, don’t kill my vibe’ consiguieron captar a los transeúntes, retener a los fieles y, quién sabe, puede que incluso contribuyan a ampliar cuota de flow para futuras ediciones. Alberto Luna

buzzcocks

Buzzcocks:

Buzzcocks fue el grupo que reventó el escenario Hidden Stage de Heineken (la cola que se formó en el exterior del recinto fue considerable). Dentro, nos encontramos con muchos ingleses talluditos en busca de una buena ración de punk, y la verdad es que los de Pete Shelley no decepcionaron. Tocaron a un volumen atronador y con una contundencia que ya quisieran muchas de las bandas de ahora. Su repertorio infalible hizo que las primeras filas retrocedieran a 1977, y que viéramos a señores cuarentones haciendo pogos y botando como adolescentes. Ese es el poder que tienen canciones como ‘Love You More’, ‘What Do I Get?’, ‘Ever Fallen In Love’ y ‘Orgasm Addict’, las cuales tocaron seguidas y al final. Físicamente están más viejos que nunca (Shelley ha engordado una barbaridad y casi parece Papá Noel –o Cañete–), pero mantienen vivo el espíritu del punk. Fernando Curto

Cloud Nothings:

El punk rock juvenil de Cloud Nothings  está marcado por la urgencia y lo acertadas de sus melodías, por lo que el concierto fue un continuo chorreo de temas acelerados y contagiosos. El público lo pasó en grande haciendo crowd surfing y enloqueció con hits como Stay Useless o I’m not part of me, fue de agradecer poder ver este tipo de conciertos tan desenfadados y diferentes a la gravedad y seriedad de los conciertos que se estaban dando en escenarios más grandes. David Blutaski

bloodorange

Blood Orange:

Dev Hynes volvía al Primavera Sound (el año pasado estuvo como miembro de la banda de Solange, y hace unos cuantos tocando como Lightspeed Champion), para presentar “Cupid Deluxe”, el aclamado segundo disco de Blood Orange. Su transformación en cantante funk y soul con tintes ochenteros ha calado entre el público más joven, que reventó el escenario Pitchfork con sus gorras de colores y sus gafas enormes. Su actuación no empezó muy bien, y hasta que no arreglaron los problemas de sonido (el bajo fue una tortura), el concierto no empezó a despegar. La lástima fue que tocara dos de las mejores canciones del disco al principio y nos tuviéramos que conformar con unas versiones un tanto descafeinadas de ‘Chamakay’  y ‘You’re Not Good Enough’. Afortunadamente, la fiesta funk de Hynes (con Kidness y un par de coristas femeninas entre los miembros de la banda) tomó forma y nos dejó momentos memorables como ‘Uncle Sam’, o ese final con ‘Time Will Tell’, con un Hynes soltando lo que le venía a la cabeza en ese mismo instante. De hecho, una de las frases que pudimos oír fue “I Want To Fuck You Like An Animal”, haciendo así un guiño a Nine Inch Nails, que en ese momento estaban tocando en uno de los escenarios grandes del festival. Fernando Curto

Nine Inch Nails:

Han pasado más de 20 años y Nine Inch Nails siguen ahí. Trent Reznor ya no es el yonqui angustiado y furioso que levantaba murallas de ruido industrial y guitarras distorsionadas, pero demostró sobradamente que no solo merecía su condición de cabeza de cartel sino que su música, cada vez más electrónica, fría y bailable, sigue plenamente vigente. Presentaron un impresionante espectáculo de luces y un setlist perfectamente medido pero nada complaciente, donde canciones nuevas como ‘Copy of A’ o ‘Came back haunted’ tuvieron el mismo protagonismo (y miraron a la cara) a monumentos del pasado como ‘Closer’ o ‘Piggy’. Con un Robin Fink desatado en las canciones más guitarreras y un Reznor perfecto como maestro de ceremonias, nos machacaron con ‘March of the pigs’, nos emocionaron con ‘Reptile’, nos destrozaron con ‘Wish’ y nos rompieron en dos con ‘Hurt’. Sin duda, pueden mejorar el setlist; sin duda, hubo algún momento excesivamente embarullado (‘Survivalism)’; pero sin duda, paramí, la mejor actuación de todo el festival. Palmer

Helen Love:

¡Los poppies también pueden bailar! Y sus dj son, oficialmente, esta veterana banda británica, donde Los Ramones y el bubblegum pop van de la mano a la disco. Algo unidimensionales y repetitivos, pero con buena parte del Vice moviendo las caderas –y otros devotos dándolo todo-  no seré yo el que niegue que asistir a un concierto de Helen Love no sea una experiencia divertida. Raül Jiménez

mogwai

Mogwai:

Quizá meter a Mogwai en un escenario grande un sábado a la una de la madrugada no es la mejor opción, pero, aun así, reunieron a una gran cantidad de público en el escenario ATP. Los escoceses dieron un concierto al nivel de su último trabajo, es decir, un tanto irregular. Además, les quedó demasiado reposado, incluso para ellos, que son los reyes de la calma. Y es que no sabemos si se contagiaron de las tres horas de concierto que dieron antes en ese mismo escenario Godspeed You! Black Emperor, pero fue una hora y cuarto un tanto aburrida, en la que tuvieron algunos momentos buenos. Lo mejor fue, como siempre, ‘Mogwai Fear Satan’ que, una vez más, sonó inmensa. No importa lo mucho que uno la escuche en directo, la explosión de guitarras de su parte central siempre te va a sorprender y te va a dejar igual de impresionado que la primera vez. También estuvieron muy bien los cortes de su anterior trabajo, que dejaron en bragas a los del nuevo (bueno, mentiría si no dijera que ‘Remurdered’ sí que sorprendió). Y es que la intensidad guitarrera de ‘Rano Pano’ o el krautrock de ‘Mexican Grand Prix’ funcionan muy bien en directo. Supongo que a otra hora y con menos cansancio acumulado en las piernas, su concierto hubiera entrado mucho mejor. Fernando Curto

Ty Segall:

El californiano Ty Segall –que ya estuvo en la edición 2011 dejando un estupendo sabor de boca- es uno de los artistas más inquietos y prolíficos de entre las nuevas generaciones. En esta ocasión, y con su amigo Mikal Cronin al bajo, nos mostró su faceta más salvaje y garagera, dejando de lado sus destellos folk y ofreciendo uno de los mejores conciertos del festival. Muchas de las canciones parecían comenzar o terminar como si de una jam se tratase, haciendo chirriar su guitarra como si arañase al público, pero de placer. Melenas enloquecidas, público vibrante y mucho rock&roll. David Blutaski

The Black Lips:

Si hay un grupo entrañable en el Primavera esos son  The Black Lips. Imposible no quererles cuando ves su “montaje escénico” (un par de sábanas atadas y pintadas a mano con el nombre del grupo, ni U2…), cuando sueltan su algarabía punk y sus estribillos perfectos. Cuando pogueas como un loco y saltas y coreas una vez más ‘O Katrina’ o ‘Dirty Hands’ a voz en grito. Más comedidos (vamos, que no se desnudaron o nos mearon) pero tan encantadores y divertidos como siempre. Son una fiesta y punto; nada más y desde luego nada menos. ¿Y a quién no le gusta una buena fiesta? Palmer

Crónica miércoles 28

Crónica jueves 29

Crónica viernes 30

Fotos: Adolfo Añino