Volcano Choir (Apolo):

El folk indie experimental de Volcano Choir es el proyecto paralelo de Justin Vernon (Bon Iver) con ex-componentes de Collections of Colonies of Bees. El primer día oficial de conciertos en el Parc del Fòrum se abría con este concierto en la sala Apolo para el que se debía hacer una reserva previa que se agotó rápidamente. Unos pocos afortunados entre los miles que iban llenando el Fòrum estuvimos allí para ver a Mr Vernon y escuchar su voz con el repertorio de temas de “Repave”. No fue un concierto memorable, pero al acabar pensé que la genialidad de Justin Vernon puede lograr que un grupo de NO grandes canciones suene bien, te guste y salgas satisfecho. Supongo que a él se lo permito. ¡A otros no! Meritxell Rosell

juliancope

Julian Cope:

El jueves a las 17:30 hicimos nuestra primera y única visita al Auditorio (queríamos haber visto más cosas, pero los horarios no nos lo permitieron). La ocasión merecía la pena porque actuaba una leyenda, Julian Cope. Con los años que tiene, quizá su vestimenta le haga parecer un poco trasnochado, pero su actitud no es impostada. Venía a presentar, él solo con su guitarra eléctrica, su último trabajo, “Revolutionary Suicide“. Aunque el disco tiene temas para sostener el concierto, también cayó algún clásico, como el celebrado ‘Sunspots‘. El concierto del ex Teardrop Explodes fue un buen comienzo de festival (para los que no estuvimos el miércoles). Adolfo Añino

Grupo de Expertos Solynieve:

Las ganas de ver en directo el proyecto paralelo de Jota y Manu Ferrón pronto se tornó en chasco, ya que ni el vocalista de Los Planetas ni la banda en general sonaron convincentes. Salvo honrosas excepciones, como en la preciosa ‘La Nueva Reconquista de Graná’, los Expertos estuvieron dispersos y volátiles. Lástima. Raül Jiménez

Lost Fills:

El dúo de Mallorca Lost Fills son una bomba que te puede estallar en cualquier momento, y así sucedió en el escenario SonyClub. Toni y Joan arrastraban unos cuantos conciertos a sus espaldas y venían con las horas justas de sueño, pero ellos son rabia, son rock, son punk y son la puta leche y nos pasaron por encima a todos los que allí estábamos con su enérgico revival noventero. Rafa Piera

realestate

Real Estate:

Sol, buena temperatura y unas canciones perfectas para escuchar a primera hora de la tarde: Real Estate lo tuvieron todo para triunfar y se quedaron a medias. Los de Nueva Jersey dieron un concierto bonito, en el que las guitarras cristalinas y las melodías pop fueron las grandes protagonistas, pero solo lograron levantar el ánimo en temas puntuales. Sus canciones son perfectas para escuchar tranquilamente en casa, pero en un escenario enorme se quedan un tanto vacías y perezosas. Y eso que su bajista le puso ganas y no paró de decir lo contento que estaba de actuar en el festival y de sonreír al ver la gran cantidad de público que se había acercado a verlos. Tuvieron algunos momentos brillantes en los que consiguieron levantar el ánimo de los asistentes –canciones como ‘It’s Real’ (fueron muchos los que corearon el onomatopéyico estribillo), ‘Talking Backwards’ y ‘Crime’ destacaron entre un repertorio un tanto soso–, pero los grandes escenarios no son para ellos. Fernando Curto

A Winged Victory For The Sullen:

-A falta del retorno de los gloriosos Stars Of The Lid, los fans hambrientos teníamos una cita ineludible con el nuevo proyecto de Adam Witzie, A Winged Victory For The Sullen, donde su ambient-drone se fusiona a la perfección con los pianos neoclásicos de Dustin O’Halloran. En formato reducido a cuarteto de cuerda, más piano y teclados, el grupo sufrió serios problemas de sonido fruto de cambios imprevistos (al parecer el equipo de Dustin acabó en Rusia), algo difícil de superar en una música onírica que busca una suspensión constante de la realidad. A pesar de todo brillaron en gemas como ‘We play some open chords’ y lograron bordar el final con una brillante ‘Steep Hills Of Vicodin Tears’. Palmer

Pond:

La ocasión de ver a los australianos Pond era única, no es fácil encontrarse por estas latitudes a este grupo surgido del seno de otro de mayor éxito -dos de sus componentes son parte de Tame Impala y su vocalista es el exbajista de la misma banda-. Como aquellos, militan también en la nueva ola de psicodelia que tan bien han sabido remodelar en las antípodas, pero estos lo hacen con unas guitarras más crudas y menos lisérgicas que las de la banda de Kevin Parker. El buen sonido y el volumen elevado ayudaron mucho a introducirnos en su discurso, algunas veces meciéndonos como los Pink Floyd de la época de Syd Barret pero otras despertándonos con potentes riffs desgarradores. David Blutaski

Warpaint:

Tres años antes su concierto en el Primavera Sound –en el terrible Levante- fue una de las peores experiencias sónicas que servidor recuerda respecto al Festival. Pero toda la decepción de entonces quedó saldada en esta edición. Eclécticas y sugerentes, y propulsadas por una sección rítmica contundente, las norteamericanas, ahora sí, demostraron su poder, y pese a la tendencia a las jam sessions –esa enorme ‘Bettle’ que fue languideciendo en busca de final que no acertaba a llegar- lograron que el público más próximo al escenario Heineken entrase en trance por momentos. Raül Jiménez

Majical Cloudz:

Un tío soltando bases y tocando el teclado, y otro al micrófono cantando de una manera excesivamente afectada. Ese podría ser el resumen del concierto de Majical Cloudz, una banda que ha levantado cierta expectación con su disco, pero que en directo no termina de cuajar. Los que nos acercamos al escenario Pitchfork para verlos nos encontramos con una propuesta que resultó excesivamente sosa y un tanto minimalista (tan solo utilizan un foco de luz blanca para iluminar a su cantante) para un festival de este tipo. El resultado fue que el abundante público tan solo logró meterse en el concierto en contadas ocasiones, y solo se emocionó con la preciosa ‘Bugs Don’t Buzz’ que, de largo, fue lo mejor de su actuación. Fernando Curto

Sun Ra Arkestra:

la formación actual de la ARKESTRA del ya fallecido Sun Ra está liderada por su antiguo componente Marshall Allen, que a sus 90 años sigue al frente de la big band .Con sus atuendos retrofuturistas y túnicas y tocados de influencias egipcias se recrearon en un jazz con más swing que free, con elementos visuales impactantes con las volteretas del hiperactivo saxofonista Knoel Scott y las excursiones de la sección de vientos por los pasillos del Auditori. Refrescantes. Joan Corbera

Los Ganglios:

Expectación máxima para muchos de los presentes por ver a Los Ganglios, oportunidad de lujo para disfrutar de una de las formaciones más virales del momento, solamente tienes que entrar en el videoclip de “LOL” para darte cuenta. Xoxé, Leli y Filete son la irreverencia más fresca de esta escena un poco acartonada, un disparate que te atrapa con canciones como “Viejo sátiro hipertenso“, “La cumbia de Felix y Jacques” o “¡Hay!” que sonaron en esta pequeña píldora de concierto. Nos quedamos con ganas de “Babieca Hiede“, adelanto del que será uno de los discos del año “Lubricante“. Rafa Piera

St. Vincent:

Uno no se considera ni mucho menos fan acérrimo de Annie Clark, y pese a la excelsa recepción de los críticos, aún menos de su homónimo último trabajo –sigo prefiriendo “Strange Mercy” y sus primeros discos-. Y sin embargo, ante su apabullante puesta en escena en el Sony y su impactante actuación, no se puede más que quitarse el sombrero ante una artista en estado de gracia. Absoluta dominadora del escenario, teatral –esos bailes robóticos, gestos y clímax dramáticos encima del podio-, rotunda con la guitarra y sobrecogedora cantando, especialmente con las tremebundas ‘Surgeon’ y ‘Cheerleader’. A sus pies señorita Clark.

futureislands

Future Islands:

Sería de idiotas pensar que todos los que abarrotaron el escenario Pitchfork para ver la actuación de Future Islands fueron solo por sus canciones. Los bailes de Samuel T. Haring han dado la vuelta al mundo en los últimos meses (a pesar de que lleva años haciéndolos) y muchos de los asistentes al festival no querían perdérselos en directo. También sería absurdo pensar que han triunfado solo por ellos, y que sus canciones están en un segundo plano. En el Primavera Sound demostraron algo que ya sabíamos, que son mucho más que el grupo del cantante de los bailes locos. Los de Baltimore desgranaron las canciones de su “Singles” como si de un grandes éxitos se tratará, y el público las recibió como tal: coreando todas y cada una de ellas. Como era de esperar, la gran ovación de la noche se la llevó ‘Seasons (Waiting of You)’, pero también fueron muy bien recibidas ‘Spirit’ y ‘Doves’, donde todo el público botó con su estribillo. Las canciones de sus anteriores trabajos, como ‘Tin Man’ o ‘Long Flight’ (con la que cerraron), también fueron recibidas como auténticos hits. Pudimos disfrutar de 40 minutos en los que no nos dieron ni un solo respiro y dejaron muy claro que son mucho más que el grupo de moda de los últimos meses. Fernando Curto

chvrches

Chvrches:

Lo primero que me vino a la cabeza cuando Chvrches subieron al escenario fueron Depeche Mode. Quizá porque colocaron el escenario como las giras de los ochenta de los de Basildon (con los teclistas subidos en una tarima y la cantante en medio). Pero no es solo por la puesta de escena; en directo asoman las influencias que tienen de la banda de Martin Gore y, si no fuera por la voz femenina, una canción como ‘Lies’ casi podría pasar por una de la época más industrial de Gahan y los suyos. Los escoceses tienen mucho más que esas influencias, y lo demostraron en un concierto absolutamente abarrotado (Lauren Mayberry dio las gracias al público por estar con ellos y no viendo a Queens Of The Stone Age), en el que sus hits de synth-pop hicieron bailar al más pintado. Era algo de esperar con dianas seguras como ‘Recover’, ‘Gun’ o ‘The Mother We Share’, pero también lo lograron con otros temas menos conocidos de su álbum de debut. De hecho, el momentazo fue cuando tocaron ‘Under The Tide’, con Martin Doherty de protagonista, intercambiando posiciones con Mayberry, y cogiendo el micrófono para hacer un sorprendente tema (con baile incluido) que dejó al público del revés. Desde luego, visto lo visto, les queda muy poco para que llenen pabellones. Tablas y talento no les faltan. Fernando Curto

arcadefire

Arcade Fire:

Nueve años después de su primera y única actuación en el Primavera Sound, los canadienses Arcade Fire volvían al festival para presentar su cuarto trabajo, el irregular “Reflektor”. Mucho han cambiado las cosas desde aquel concierto de 2005 en el que dejaron a más de uno con la boca abierta. La banda de Win Butler se ha convertido en el gran grupo de rock de nuestros días y, afortunadamente, han entendido que ya no pueden ir por ahí de gira con una puesta en escena tan sobria como la de su anterior gira. En su concierto de Barcelona pudimos ver toda su parafernalia (trajes de colores fluorescentes, los cabezudos, el hombre espejo, …), y la verdad es que es idónea para estos grandes eventos (en ese aspecto no se les puede poner ninguna pega). Lo malo, desgraciadamente, está en el repertorio. Los de Montreal se fueron a las dos horas, en un concierto lleno de altibajos en el que las canciones menos acertadas de su último trabajo resultaron soporíferas (‘It’s Never Over (Oh Orpheus)’ se hizo eterna). Por el contrario, las mejores canciones de este último álbum fueron las que mejores momentos nos hicieron vivir. ‘We Exist’, ‘Afterlife’ y el dúo formado por ‘Normal Person’ y ‘Here Comes The Night Time’, esta última con lluvia de confeti incluida, fueron los temas que mejor funcionaron. Y es que lo mejor que les ha podido pasar es quitarse la épica de encima, que ya cansa. La elección de las canciones antiguas evidenció su predilección por los coros épicos, que a estas alturas resultan de lo más cansinos. Ni siquiera el toque jamaicano que le dieron a ‘Neighborhood #3’, la cual siguen fusionando con ‘Rebelion (Lies)’, pudo evitar que sonara a más de lo mismo. De hecho, se podría decir que funcionaron mejor temas más rockeros como ‘Ready to Star’ o ‘Keep The Car Running’. Suponemos que cuando Regine aprenda a cantar, su plagio de Blondie también acabará funcionando. Muy irregulares. Fernando Curto

Metronomy:

Pero, ¿qué rayos hacen los ingleses Metronomy programados a esa hora? ¿¿Tan tarde?? Cuando todo el mundo ya sobrepasa un nivel etílico importante y apetece reír, gritar y hablar altísimo, pocos podemos concentrarnos para escuchar los temas nuevos de “Love Letters”. Entre este ambiente contaminado no puedo, ni quiero, ni debo opinar. Me gustan ellos y sus canciones de melodías simples y elegantes y, aunque temas como ‘The Look’ de su primer álbum demostraran las ganas de bailar pop electrónico, a mí me parecieron un poco sosines en directo. Me gustaron en el Sónar 2012, ahora no. Meritxell Rosell

Crónica miércoles 28

Crónica viernes 30

Crónica sábado 31

Fotos: Adolfo Añino