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Molly Burch, sala El Sol, Madrid (04/07/2019)

Autor: | @adolf_ito

El jueves 4 de julio era un día difícil para tocar en Madrid: actuaban Madness en las noches del Botánico, Superchunk en la sala But, y además empezaban las fiestas del Orgullo y faltaba una semana para el Mad Cool. Ese fue el día que actuó Molly Burch en la sala El Sol.

A las nueve y media de la noche, con muy poca gente en la sala, salió la telonera María Yfeu, acompañada por Julio Martín al teclado. La propuesta de esta joven andaluza, que ha escogido Madrid para lanzar su carrera, nos sorprendió muy positivamente. Las composiciones de Yfeu se nutren del souljazz y de toques brasileños, pero es su espectacular voz la que lleva el peso de sus canciones (Yfeu, por cierto, también toca la guitarra). Interpretó cinco temas propios, entre los que destacaron Grudges y el precioso Let It Grow Up (su nuevo single, que sale el 12 de julio), y antes de cerrar su actuación con Loyalty, interpretó una muy calmada versión del Cuatro Rosas de Gabinete Caligari.

Media hora después, y con algo más de gente en la sala (principalmente parejas), hacía su aparición Molly Burch acompañada de cuatro músicos (bajo, dos guitarras y batería), entre los que destacó un excelente Dailey Toliver a la guitarra. Es muy de agradecer en esta época en la que todo el mundo viene a hacer acústicos en solitario para ahorrarse gastos, que alguien tenga en valor de hacer una gira internacional con su grupo.

Fue una actuación corta, de poco más de una hora, pero tocaron casi todos los temas que podía esperar el público y el sonido fue muy bueno. La noche se desarrolló entre canciones de su nuevo disco como Wild, First Flower, Good Behaviour o Next To Me, y otras de su primer LP. Su voz, aunque quizá algo más nasal que en las grabaciones, resulta irresistible, y así lo pudimos comprobar en el precioso nuevo single que presentó, Ballads, y en los dos últimos temas de la noche: el perfecto Downhearted y un Not Today que fue el bis y que cantó acompañada únicamente por Dailey Toliver. Esperemos que la podamos ver de nuevo pronto por Madrid y que no coincida con tantas cosas, porque se mereció haber llenado la sala.

Fotos: Adolfo Añino

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