7.5
Score

Aunque fue el pasado 2020 cuando Comando Suzie debutaron con el sello barcelonés El Genio Equivocado, este proyecto liderado por Raúl López, cuenta con una trayectoria de lo más extensa. Una carrera que empezó en 2006, cuando López, tras ser teclista y programador de varias bandas de la escena dark de Barcelona, decide encabezar su propio grupo. A partir de ahí, empieza un baile de sellos nacionales e internacionales, y una serie de lanzamientos que lo convierten en todo un estandarte de la escena gótica de su ciudad. Y ahora, junto a Eva Grace, la que es su compañera de banda, dan un paso hacia delante uniéndose a la familia del Genio.

Se podría decir que su música entra dentro algo que podríamos llamar “costumbrismo dark”. De hecho, en su día, se dijo que sus canciones eran como una fusión de Depeche Mode y Tindersticks. Una descripción de lo más acertada, porque López cuenta con una voz oscura y profunda, y su música tira hacia el mundo sintético más oscuro. Y luego están esas letras llenas de costumbrismo. Temas como “Espigón”, donde dejan claro que las nuevas tecnologías no sirven para romper una relación, o “Aviones”, en la que se habla de la necesidad de escapar yéndose a otro país, funcionan porque, precisamente, no se andan por las ramas y van directas al grano.

Una de las cosas buenas que tiene “Corazón o Plomo”, es que, a pesar de la oscuridad que presentan sus canciones, consiguen dar con un tono más pop en algunos temas. Gracias a esto, nos encontramos con cortes tan directos, y tan buenos, como “Nubecita y tormenta” y “Huele a mirra”, a los que es imposible resistirse con tan solo una escucha. Y ojo que, para hablar de sadomasoquismo en la segunda, se sacan de la manga una estupenda referencia a Tristana, la película de Luis Buñuel.

Sí es cierto que, a medida que van pasando las canciones, se van poniendo un poco más esquivos. Pero eso no supone ningún problema, porque, aunque pisen un poco el freno, nos siguen dejando cortes notables. Ahí está esa pequeña joya llamada “Belleza real”, en la que exploran con acierto una relación que no cumple con las expectativas. O “Saltan chispas”, donde recuperan su lado más costumbrista para narrar una extraña noche de carnaval en Bilbao.