Algo ha cambiado en este nuevo trabajo de Cold Specks. La canadiense sigue utilizando el alias por el que hemos ido conociendo sus anteriores pasos musicales, pero ya no teme las consecuencias que le puede traer llevar moverse con un nombre como Ladan Hussein en una sociedad occidental que sigue sin acoger a los refugiados y que se plantea –en el caso de la “gran América” de Trump– lindezas como el bloqueo de la entrada a los musulmanes. Su nacimiento en Canadá fue justamente una historia de refugiados de no hace tanto tiempo, ya que sus padres llegaron a ese país huyendo de la guerra civil de Somalia, y acabaron alumbrando y criando a su talentosa hija en Toronto. A poco de cumplir los 20, Hussein dio el salto a Europa, publicando su primer trabajo como Cold Specks en el 2012, como ciudadana londinense. Las continuas gentrificaciones de la capital inglesa le llevaron a mudarse a Montreal, y posteriormente a su ciudad natal, donde pudo reencontrarse con su añorada familia y soñar con unas raíces que se remontaban a un país que nunca había pisado pero que conocía muy bien.

En esa mirada a Somalia, y más concretamente al pasado musical de su padre, encontramos el germen de este Fool´s Paradise. Gastando las cintas de VHS que su familia guardaba de bandas somalíes de los 80, Hussein quedó seducida por sus suaves cadencias de sintetizadores y ritmos electrónicos, aplicando a su nueva música las lecciones aprendidas. Esto significa que atrás quedan los rudos paisajes sonoros de su anterior Neuroplasticity (2014), cosa que personalmente echaré en falta, pero lo cierto es que estos nuevos caminos conviven igualmente bien con la poderosa voz de Hussein (cosa que no ha cambiado), y encierran un vínculo mucho más personal y honesto, rematado con unas letras que hablan de herencia, de diáspora y de legendarias diosas somalíes que colgaban a sus hombres malos por los testículos (¡toma empoderamiento!).