7.7
Score

Final Verdict

De momento, parece que ‘Fate in Seven Lessons’ es lo más parecido a un álbum que nos vamos a encontrar de Cold Cave, así que lo mejor que podemos hacer es disfrutarlo y meternos de lleno en su oscuridad sintética.

Hace ya unos cuantos años que Wesley Eisold dijo que no iba a sacar más álbumes bajo el nombre de Cold Cave. Y se podría decir que lo sigue cumpliendo, porque aunque estemos ante su colección más larga de canciones desde 2009, su último lanzamiento entraría dentro de lo que se calificar como un mini-LP. Y bueno, en cualquier caso, si algún día se retracta de sus declaraciones y edita un nuevo álbum con Cold Cave -sí lo hizo en 2018 con American Nightmare, la seminal banda de hardcore de la que también es miembro-, no se lo vamos a reprochar.

¿Puede un artista que se califica como un rebelde que ha sufrido depresión toda su vida dedicar un disco al amor? Pues sí. Las siete canciones que forman este ‘Fate in Seven Lessons’ tienen en común que están inspiradas en ese sentimiento. El hecho de haberlas escrito con Amy Lee, su pareja y compañera de banda, y de tener a su lado a su hijo de seis años, le ha llevado a llenar sus temas de amor. Eso sí, no esperéis una cosa menos oscura y algo más ñoña. Musicalmente siguen siendo los Cold Cave de siempre. 

Voces de ultratumba, teclados fríos como el hielo, alguna guitarra más cruda que otra…Los ingredientes de las canciones de Cold Cave apenas han cambiado en todos estos años. Quizá, sí que podríamos hablar de un poco más de crudeza en un tema como “Psalm 23”, donde las guitarras rugen con más rabia, pero poco más. Y no pasa nada, porque bordan su propuesta y por algo son todo un emblema en eso que llaman darkwave. Temas como “Prayer From Nowhere”, que es puro Depeche Mode, o “Happy Birthday Dark Star”, reflejan muy bien esa faceta suya en la que los teclados más oscuros se alían con las guitarras. Y cuando deciden irse sin tapujos hacia el synth-pop, son capaces de entregar un himno luminoso y delicioso como “Night Light”. Además de “Promise Land”, uno de esos temas perfectos para echarse unos bailes en la pista más oscura.

La gran sorpresa del disco llega de la mano de “Love is All”. Estamos ante lo que podríamos calificar como una balada. Y es que, es raro escuchar a Cold Cave dando protagonismo a una guitarra acústica -con bastante reverb, eso sí-. Pero la verdad es que les ha quedado una canción bien bonita con una línea de teclado que es una joya. Además, podemos oír a su chaval balbuceando al principio del tema.