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Spider-Man: lejos de casa – un nuevo comienzo

Autor: | @JorgeABertran

Es fácil entender cómo funciona la fantasía del superhéroe: por encima de ideales como la justicia, se trata de una imaginaria vía de escape de una vida mediocre, de reglas y limitaciones. Ponerse un traje y saltar por la ventana para volar por encima de compañeros del instituto, de profesores y de chicas que han preferido a otro. La genialidad de Stan Lee es haber pensado en un Peter Parker para el que esa fantasía se convierte en un inmenso marrón. Spider-Man: Lejos de casa comprende perfectamente la esencia de este grandísimo personaje de la cultura popular y entiende que, por alguna razón muy humana, nos identificamos más fácilmente con ese chaval que con Superman o Thor.

La estupenda nueva película de Marvel Studios se desentiende enseguida del drama de Vengadores: Endgame y nos devuelve a la Tierra. A lo mundano. Tom Holland es la persona más abrazable de Hollywood y un Peter Parker adolescente perfecto: transmite inocencia, sensibilidad y una bondad innata que son la esencia de siempre del personaje, que nunca ha tenido un lado oscuro. Es un buen tipo. Parker aquí se ve implicado en una trama de espías -vuelve Nick Fury (Samuel L. Jackson)- y se enfrenta a enemigos descomunales que le superan, por lo que se ve fuera de su elemento. Pero, sobre todo, Peter Parker debe elegir entre ser un chaval, divertirse con sus amigos, declararse a la chica que le gusta o salvar al mundo como superhéroe. Es el conflicto clásico del personaje: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. La película se arriesga con varias decisiones: la primera es sacar a Spider-Man de su hábitat, Nueva York, para embarcarlo en un viaje por Europa. Esto se resuelve con éxito: si Homecoming era una comedia de instituto, esta secuela es una de vacaciones a lo EuroTrip en el viejo continente. Arriesga también colocando a un villano menor, como Mysterio, en la película: solo puedo decir que el giro que le han dado funciona de maravilla, que Jake Gyllenhaal está estupendo, y que hay momentos con sabor a tebeo dibujado por Steve Ditko. Por otro lado, la inocente historia de amor funciona de maravilla, precisamente por su torpeza adolescente, casi incómoda, con una Zendaya perfecta en un papel que se aleja de los clichés de la Manic Pixie Dream Girl. El resto de secundarios es amplio, variado y divertido: cada uno tiene su pequeño momento de lucimiento, aunque sea un breve gag. Por último, estamos en una película Marvel y el momento más emocionante de la historia requiere haber visto las entregas dedicadas a Iron Man para potenciar su disfrute.

Espectacular, divertida, graciosa y sorprendente, Spider-Man: Lejos de casa mantiene ese espíritu liviano y pop con música de los Ramones que tanto me gusta. Quiero más.

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