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Paquita Salas – Tercera Temporada: ¿la mejor comedia española?

Autor: | @JorgeABertran

Paquita Salas comenzó siendo una modesta serie que emulaba felizmente el formato y la comicidad de The Office aplicándolos al famoseo nacional. La torpe representante interpretada por el fantástico Brays Efe era la encargada de hacernos sufrir -y reír- con situaciones de vergüenza ajena que -como Extras– se aprovechaban en gran medida del cameo y la confusión entre ficción y realidad. En el primer episodio de esta esperada tercera temporada, Cadillac Solitario, sin embargo, los front runners, los ‘Javis’ –Javier Ambrossi y Javier Calvo– continúan la tendencia ya presente en la entrega anterior: de la comedia del ridículo pasan a la comedia romántica cinematográfica, aquí con una heroína tan adecuada cómo la actriz Macarena García. De nuevo se confunde la realidad, Macarena sufre por un novio ‘rockerillo’, y la ficción, según Paquita, Loquillo compuso la canción Cadillac solitario pensando en ella. Los ‘Javis’ juegan todo el tiempo al borde de lo cursi y lo sensiblero, pero nunca caen en ello, a pesar de canciones y momentos de alta carga emocional. Lo que lo salva todo es que en esta comedia romántica no hay príncipe azul ni galán, ni Hugh Grant, sino la reivindicación de la amistad -femenina- y la reformulación del discurso de los autores sobre los sueños y el éxito. 6/10

El segundo episodio, Edwin, recupera la textura de las primeras temporadas, el falso documental de The Office, y coloca a Paquita en situaciones vergonzosas. La idea absurda de que Lidia San José interprete a un hombre transexual peruano en un cortometraje -dirigido por Julián López– genera situaciones graciosas, pero el humor resulta más cruel cuando presenciamos los intentos de Paquita de volver a una asociación de representantes -entre ellos Lidia Bosch– que la rechaza por no tener trabajo. Hay que alabar la capacidad del guión para hacer creíble, en unas pocas escenas, que Paquita ha mantenido relaciones durante años con esos otros representantes. Luego, todo lo cómico del cortometraje mencionado choca de una forma brutal con la reivindicación social cuando Paquita se enfrenta a un grupo que defiende al colectivo LGTBI y a una actriz transexual que nunca ha encontrado trabajo. Un apunte maravilloso: colocar a Paquita como una conservadora que vota a Ciudadanos. Pero el final vuelve a rozar lo cursi con el uso de la canción Lágrimas de mármol de Sabina. La intención es buena, pero el resultado algo obvio. 6/10

B-Fashion, me hace pensar que uno de los puntos fuertes de los ‘Javis’ es su capacidad para mezclar sin prejuicios todas las “Españas”. Aquí están representados la prensa rosa de Sálvame con Terelu Campos, sorprendentemente más creíble en este papel de jefa de un show room que cuando es ella misma; aparece también el nuevo y talentoso cine español (y la tele) encarnado en Úrsula Corberó; y por último la vieja guardia televisiva, el legado de las series actuales, que es Emilio Aragón. Todo esto en un episodio en el que no sale Paquita, protagonizado por Magüi: Belén Cuesta hace comedia sin esforzarse, en una trama de errores poco original, y Anna Castillo, actriz muy veraz, se enfrenta como Belén de Lucas a una prueba teatral. Aquí el guión se muestra perezoso y nos entrega una trama sobre lo importante que es ser uno mismo. Úrsula Corberó sirve como vehículo del tema que más le gusta a los ‘Javis’, el de la guapa heroína romántica insatisfecha con la fama y el éxito, que busca recuperar su alma en un mundo superficial. Esto, ilustrado con la canción de moda, no deja de ser el camino fácil. Pero funciona. 7/10

Viral recupera a una auténtico monstruo de la comedia, Yolanda Ramos, que acapara todo el protagonismo del episodio con su personaje de Noemí Argüelles -quizás el mejor de la serie y que seguramente merece un spin-off-. Esta esteticista oportunista estafadora aparece ahora metida a community manager -tocaba hacer burla de la tontería de las redes sociales, los followers y los influencers-. No me puedo creer que lo que dice Yolanda Ramos, en un flujo constante de verborrea divertidísima, esté escrito en un papel. El capítulo es bastante gracioso: crea un escándalo sexual en Internet con Belinda Washington haciéndose ‘un dedo’ y tiene, por supuesto, su moraleja, que se podría resumir en la dignidad de los perdedores -pero honestos-. Y le dan un bofetón a Terelu. 8/10

Bailes regionales puede ser el mejor episodio de Paquita Salas. Un nuevo regreso al pueblo de la protagonista, Navarrete, con motivo de la muerte de su madre. El tema es manido, sí, pero sirve estupendamente para ‘desnudar’ a Paquita, que tiene aquí su gran momento -impresionante Brays Efe, fantástica Gracia Olayo como Charo- en una escena de altísimo voltaje emocional muy bien resuelta. Planea sobre esto la sombra de Almodóvar, en ese retrato de la relación con la madre, y de la vida complicada en un pueblo pequeño si eres diferente -gordita, homosexual, síndrome de down o trans- y sobre todo en la reivindicación de la solidaridad femenina -el momento en el que echan de casa a los hombres-. La trama recupera la historia de Clara Valle, actriz que se inventó una carrera exitosa en Hollywood para encontrar trabajo y se hundió tras ser desenmascarada. El episodio se permite criticar la voracidad de los medios, reivindica el derecho a equivocarse sin ser juzgados y tiene momentos de comedia gamberra, como el esperpéntico velatorio o la guarra descripción que hace Paquita de sus encuentros sexuales con el marido de Charo. 10/10

Hasta Navarrete II comienza con el videoclip Cinco deditos de Belinda Washington -a lo Leticia Sabater– y sigue con un triple juego de ficción dentro de la ficción, que es simplemente digno de elogio. El personaje de Anna Castillo, Belén de Lucas, decide hacer una película sobre la historia de Clara Valle. Esto da pie a todo tipo de bromas -siempre recuerdo la cuarta temporada de Seinfeld– como el casting de los actores que interpretan a los personajes de la serie. No revelaré la elección para hacer de Paquita, pero es magistral. Pero la decisión que eleva este capítulo a otra categoría, es la de hacer que Anna Allen, cuya historia real inspira el personaje de Clara, interprete su papel en la película dentro de la serie. Esto le da la oportunidad a Allen de lucirse en un monólogo que demuestra que, más allá del escándalo y la tontería mediática, es una estupenda actriz que merece todas las oportunidades del mundo. Como cualquiera. Un gesto por parte de los ‘Javis’ que da pistas sobre su talento y su futuro papel en la ficción nacional, como creadores a tener en cuenta, sin prejuicios, reivindicativos y con la capacidad de resucitar carreras o dar valor a los mal llamados frikis. 9/10

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