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Nosotros: estado del bienestar

Autor: | @JorgeABertran

Jordan Peele se confirma como una voz importante, subiendo su apuesta artística considerablemente en Nosotros con respecto a la estupenda Déjame salir (2017). No se trata de comparar, pero en su segundo largometraje, Peele deja un poco de lado la cuestión racial y la coartada del humor -es comediante de carrera- para abrazar el horror total. La primera media hora de esta magnífica película es asombrosa al hundir sus raíces en un terror de lo cotidiano. Peele consigue que comerse una manzana caramelizada en una feria sea algo inquietante. Es el horror al absurdo, a una vida sin sentido, al que despierta una niña en 1986, mientras sus padres discuten por prácticamente todo. Esa niña pierde la inocencia y traspasa la barrera a otro mundo en el que la conciencia de la muerte despoja de sentido todo lo que ve: los amantes que se hacen carantoñas, los gritos de la gente en las atracciones o las siluetas de los jóvenes jugando en la playa. Ese miedo, ese sentimiento del absurdo, que diría Albert Camus, está planteado con un talento tremendo para crear una atmósfera y una tensión, sin que haya ningún peligro aparente. Luego, Peele se fija en Steven Spielberg, sobre todo en Tiburón (1975) para establecer como unidad social esencial a la familia, para fijarse en su vida cotidiana, y luego poner a prueba a sus personajes.

¿Hay algo más terrorífico que el reflejo de uno mismo? ¿Que lo que escondemos en nuestro interior? Nosotros pasa por géneros como el home invasion, el apocalipsis de zombies/infectados, la invasión de los ultracuerpos, con una soltura pasmosa y ofreciendo ideas de planificación que hacen de Peele un realizador a tener en cuenta. La película es violenta, aterradora, pero, sobre todo, inquietante. Esto sería más que suficiente, pero un giro -aunque predecible- dispara el alcance de la propuesta para hablarnos epidérmicamente de teorías conspiranoicas, sí, pero también de la caverna de Platón. Es aquí cuando Peele se postula de nuevo como el heredero de Rod Serling, creador de la fundamental The Twilight Zone, justificando su elección como cara visible de la nueva serie con esta cabecera que se acaba de estrenar en CBS. Pero también hay que mencionar el terror social de George A. Romero. Porque la explicación del origen de los dobles malignos nos permite pensar en el miedo que siente la clase media acomodada ante todos los marginados del mundo, los inmigrantes, los refugiados, las minorías raciales, o cualquier clase desfavorecida condenada a repetir los ritos del consumismo, aparentando una falsa felicidad, en un intento de parecerse a los ‘de arriba’. Hasta que decidan que basta ya.

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