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Magical Girl, Carlos Vermut (2014)

Autor: | @VerrierVictor

Todo lo que se intuía y se había ya perfilado en “Diamond Flash”, ópera prima de Carlos Vermut, se engrandece y encuentra una finalidad en la flamante ganadora del último festival de San Sebastián: “Magical Girl”, donde también se ha alzado con el premio al Mejor Director.

Vermut logra captar la inquietante pulsión de lo cotidiano, se deleita en eso que sólo vemos por el rabillo del ojo, el lado tenebroso de lo que nos rodea; y lo hace fluyendo narrativamente en un suave y comedida balanceo de sensaciones trazado sobre unos personajes que podrían ser espejo de una “España” en descomposición.

Una de las posibles entre las múltiples lecturas de esta brillante obra, sería ver esta película como una alegoría de España.

De esta manera, podríamos afirmar que desde “La Caza” de Carlos Saura no disfrutábamos de una tan brillante, acertada, desoladora y devastadora visión de nuestro país.

Así, en la primera secuencia, “la España de la transición” (qué mejor representada puede estar que por José Sacristán) le pregunta directamente a lo que ahora sería “una España actual acomodada” (Bárbara Lennie) que si le da asco y pena (“Cara de cerdo me da pena” escribe en una nota que con sus poderes de chica mágica hará desaparecer) y esta, sin parpadear, le responde que sí, que eso es lo que piensa.

En esta lectura tendríamos por lo tanto una España del pasado (José Sacristán), que mal cuida de una “España acomodada”, enferma y mentirosa y capaz de prostituirse por mantener las apariencias (Barbara Lennie) que a su vez entra en contacto con otra “España actual”, la que está desolada por el paro y la crisis (Luis Bermejo) y una “España del futuro” (Lucia Pollan), una España enferma, sin esperanza alguna, caprichosa como niña que es y profundamente triste, porque es consciente de su fatal destino.

Siguiendo este análisis sería brillante, por ejemplo, el momento en el que José Sacristán roba directamente de los bolsillos al personaje encarnado por Luis Bermejo mientras que en la televisión, de fondo, la selección sub-21 marca gol. Funcionaría a la perfección como un reflejo de la España real en la que constantemente somos robados mientras el futbol sirve de distracción a una población agonizante.

Esta podría ser una de las maneras en las que disfrutar de esta joya cinematográfica mutante que soporta múltiples y variadas lecturas.

Con una puesta en escena que roza la perfección, una dirección de arte del propio Vermut, escueta, limpia que logra magnificar lo mínimo, vuelve a emplearse a fondo en la dirección y el trabajo con los actores.

Una vez más, son la sólida base sobre la que se asienta su cine y nos regalarán secuencias de impresionantes diálogos entre complejos personajes muy bien definidos y de delicioso desarrollo.

La auténtica magia de “ Magical girl” es que es prácticamente un milagro fílmico en nuestro país y seguramente lo mejor que hemos visto en nuestro cine en décadas.

Heredera directa del cine de Berlanga, de Bardem, del primer Saura, pero aderezada con un conocimiento de lo popular que iría de Ladislao Vajda a Stanley Kubrick, de Loach a Polanski, del jamón ibérico al Animé, y del que Vermut hace gala sin complejos, sin vergüenzas, como si de la letra de una canción de Vainica Doble se tratara.

Una película sin miedo a ser grande. La película que todos deberían ver este año.

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