Chip Wickham “Blue to Red” (Lovemonk 2020)

Si uno no era espiritual antes de que las circunstancias nos encerraran en nuestras casas, lo más probable es que a estas alturas de tanto rebuscar en nuestro mundo interior podamos estar más abiertos a abrazar ese tipo de pensamientos y sonidos El flautista británico Chip Wickham ya tenía bastante de cósmico, y nos había dejado varias pistas sobre ello en su granado recorrido por diferentes escenas jazzísticas (incluyendo la española durante un tiempo de residencia en Madrid), si bien lo que más réditos comerciales le había proporcionado era su querencia por el funk, el Acid Jazz y demás intersecciones entre el lenguaje jazzístico y las tendencias contemporáneas.

Hemos tenido que esperar hasta este 2020 para recibir su lado más abiertamente etéreo, que ahora abraza probablemente a través de la puerta abierta en los últimos años por los “capos” Shabaka Hutchings y Kamasi Washington, pero donde lo que sobre todo se nota es la influencia de clásicos como Alice Coltrane (la presencia de la arpista Amanda Whiting no ha de ser casual), Pharoah Sanders o Yusef Lateef.

Toda esta evocadora y escapista música fue creada antes de que la pandemia copase todas nuestras preocupaciones, si bien la inspiración de Wickham partió de nuestro previo gran problema (que conviene no perder de vista), la crisis climática. De ahí el título y la preciosa portada, que aluden a un tiempo en el que Marte fue un planeta azul como la tierra. La llamada es clara para que no dejemos que el agotamiento y el castigo al que sometemos a nuestros recursos acaben haciendo que nuestro planeta sea tan rojo como ahora lo es marte.

Con la excepción de alguna briosa pieza como Route One Double Cross, el tono general del disco es pausado y meditativo, y las sonoridades esculpidas por Wickham junto a su excelente banda (en la que figuran valores de la escena jazz británica actual acostumbrados a acompañar a gente como Nightmares on Wax, Mulatu Astatke o Gondwana Orchestra) podrían perfectamente haberse escapado de algún desconocido disco de jazz setentero encontrado en los cubículos de una misteriosa tienda de discos de segunda mano.

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