8.0
Score

Final Verdict

Chime School debutan con un álbum que es un perfecto viaje por varias décadas del pop y por el camino que marcaron las doce cuerdas de The Byrds. Toda una joya llena de estribillos redondos y melodías imposibles de no tararear.

Siempre se menciona a los Beatles o los Beach Boys cuando hablamos de las bandas más influyentes dentro del pop, pero no se suele hablar tanto de The Byrds, que cuentan con una discografía ha servido de inspiración a varias generaciones de artistas. Uno de ellos es Andy Pastalaniec, un músico de San Francisco que, tras militar en varias formaciones de su ciudad, ahora debuta en solitario con Chime School. Y si escuchamos su álbum de debut, resulta evidente que la banda de Los Ángeles ha estado guiando estas canciones. O más bien el sonido que sacaron a su guitarra de doce cuerdas.

El primer trabajo de Chime School funciona muy bien porque no se queda atrapado en un sonido en concreto. La definición de indie-pop le viene como anillo al dedo, pero, dentro de esa etiqueta, hay todo un abanico de posibilidades. Pastalaniec se fija en unas cuantas de ellas. Así que podríamos decir que empieza en los sesenta, da un salto a la eclosión del pop británico de guitarras de los ochenta, y de ahí pasa a los primeros noventa. Un recorrido que nos deja una colección de canciones que cualquier amante del pop agradecerá. 

Buena parte del disco se va hacia el jangle-pop algo acelerado que tantas buenas canciones nos dejó en los ochenta. Pastalaniec maneja de maravilla esas baterías que van a toda leche y que marcan el ritmo a unas guitarras limpias y vibrantes. Eso, unido a unas buenas melodías y unos estribillos pegadizos, hace que temas como “Taking Time to Tell You”, “Dead Saturdays” o “It’s True” entren con una facilidad pasmosa. Y ojo, que también sabe cuando endurecer su propuesta, y acelerarla todavía más, y entregar un tema como “Anywhere But Here”, que casi se adentra en terrenos punk. 

Como ya decía más arriba, estamos ante un viaje por varias etapas del pop, en el que, incluso, se atreve a saltar de década en una misma canción. El mejor ejemplo de esto es “Wait Your Turn”, que empieza con un derroche de guitarras psicodélicas que son puro sesentas, y termina como una canción de britpop. Un sonido que también aparece en “Fixing Motorcycles”, que no puede ser más british. Pero lo mejor llega con “Gone To Fast”, que al final no es otra cosa que una vuelta al pop más clásico. Y es que, aquí, es donde la psicodelia se adueña de las guitarras y envuelve prácticamente toda la canción. Además, su despegue final no puede ser más emocionante.