Chastity Belt, “Chastity Belt” (Hardly Art, 2019)

Cuarto trabajo del grupo de Washington

De algún modo, el cuarto trabajo de Chastity Belt, es como una especie de nueva aventura de la banda de Washington. De ahí que lo hayan titulado con el nombre del grupo. El indie-rock un poco más acelerado de sus comienzos ha pasado a mejor vida, y ahora, sin dejar las guitarras, eso sí, se acercan a un mundo más ensoñador. El resultado puede que descoloque un poco a los que esperaban algo más de suciedad y distorsión, pero no deja de ser bastante interesante.

Chastity Belt” es un disco con un tono relajado y algo perezoso, lo que hace que, de buenas a primeras, cueste un poco meterse en él. Pero, una vez que te metes dentro, no resulta muy difícil apreciar que hay unas cuantas buenas melodías, y unas ganas importantes de hacer un disco más bonito de lo habitual. Es más, incluso, se salen de su zona de confort, y nos dejan un tema como ‘Rav-4‘, que está más cerca de Beach House que del indie-rock de siempre. Pero no os emocionéis demasiado, porque no es la tónica que siguen en todo el álbum. El rock de los noventa sigue estando muy presente, y temas como ‘Ann’s Jam’, ‘Effort‘ o ‘Half-hearted’, así lo certifican.

Una de las cosas más bonitas de este trabajo, es el juego de guitarras que hacen en algunas canciones. Así, nos dejan una maravillosa ‘Elena’, donde esas guitarras dobladas logran dar con un pequeño ápice de animación. El justo para seguir escuchando el disco con atención. Porque, ojo, entre tanta languidez, también hay espacio para el pop en ‘Split’, o para dejarnos claro con ‘Drown’, que saben manejar estupendamente los sonidos de los noventa. Algo en lo que se reafirman en ‘Pissed Pants’, el tema final, donde, incluso, se atreven a pisar el pedal de distorsión.

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