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Discos

Mark Lanegan Band «Blues Funeral» (Beggars Banquet 2012) 

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Resulta difícil separar a Mark Lanegan de ése aura oscura que lo ha venido acompañando ya desde sus incios con los Screamin’ Trees. Quizá sea por ése parecido razonable tanto en lo físico como en lo vocal con el gran Tom Waits, quizá por ésa inducción al nihilismo del que el grunge primigenio hizo bandera. Sea como fuere, los seguidores de Lanegan –y más después del avance de “Gravedigger’s song”, primer track de Blues Funeral (Beggars Banquet, 2012) – esperaban recuperar al Lanegan de los orígenes, al que aún no se había hecho un Rosenvinge a la anglosajona con Isobel Campbell (Belle and Sebastian) en Hawk (V2 Records International, 2010) disco, de una gran intensidad y que merece, de todas, todas, ser escuchado con
atención, por otro lado.

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Joe Crepúsculo «El Caldero» (Mushroom Pillow, 2012) 

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Dicen que Joël Iriarte es un tipo testarudo. Y dicen que convencido de su propio pálpito, es capaz de seguir su camino al margen de modas y esnobismos. Y tal es su testarudez, que después de las buenas críticas obtenidas por Chill Out, decidió apostar por los ritmos latinos de Nuevo Ritmo, sorprendiendo a propios y extraños. En esta quinta ocasión, lejos de tomar el camino más corto, el genio catalán se ha encerrado en el estudio durante más de un año para reunir y cocinar en su particular caldero a fuego muy lento, sonidos, influencias, locuras bizarras, colores brillantes y elegantes y todos los ritmos de los que es capaz, ingredientes para engendrar el mejor disco de su carrera.  

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Memoryhouse «The Slideshow Effect» (Sub Pop 2012) 

Memoryhouse - The Slideshow Effect Sub Pop

¿Chillwave o dream-pop? Esa es la duda que nos asalta cuando escuchamos el primer trabajo de Memoryhouse. Se supone que aquel “The Years EP” (Sub Pop 2011), con el que debutaban el año pasado, entraba dentro de la corriente chillwave -que tan moda está últimamente- y que había que meterles en el mismo carro que a Washed Out o Neon Indian. Pero ahora se descuelgan haciendo un Beach House en toda regla, y la cosa tira más hacia la segunda opción.

Denise Nouvion y Evan Abeele son una fotógrafo y un profesor de música de Ontario que un buen día decidieron formar un grupo en el que pudieran fusionar las atmósferas a lo Cocteau Twins con estribillos y melodías de lo más pop. A priori, la idea no está nada mal, y en “The Slideshow Effect “(Sub Pop 2012) consiguen que funcione de vez en cuando. El problema es que, en gran parte de este trabajo, se relajan y dejan que las canciones pierdan su chispa e impacto y terminen aburriendo.

Empiezan muy bien, mostrándonos las dos caras de la moneda en la primera dupla: Una de pop atmosférico y denso con el subidón justo de intensidad en el estribillo (Little Expressionless Animals), y una de pop pegadizo y juguetón (The Kids Were Wrong). Ni que decir tiene que esta última es la mejor del disco (uno no entiende por qué no han seguido por ese camino). Quizá han tenido suerte con ella y no les ha salido ninguna otra tan redonda. Da la sensación de que lo intentan (y casi lo consiguen en Heirloom, que es demasiado larga, y en Walk With Me, que no es una mala canción), pero, por alguna razón, no llega a cuajar del todo. Por cierto, Walk With Me es el único tema que podría entrar dentro del chillwave que comentaba antes.

Como ya he dicho, tratan de hacer un rollo parecido el de Beach House, y la intensidad que esto requiere la manejan bien, pero no llegan a las maravillas del grupo de Baltimore (algunas de sus canciones más densas, de todos modos, no están nada mal). Y es que no consiste solo en que el estribillo crezca a final del tema. Hay que conseguir emocionar desde el minuto uno de la canción, y más si ésta tiene una duración de cinco minutos. Aunque no es nada fácil, hay que reconocer que, en algún tema como Punctum o Pale Blue, no se les da nada mal y llegan a decir algo sin matar de aburrimiento en el intento.

A juzgar por este álbum de debut, el formato elepé se les queda un poco grande y, quizá, deberían apostar por entregarnos su música en pequeñas dosis. También pueden tomarse un par de vinos, a ver si les alegra la vida (y la música que hacen).

 

 

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The Maccabees «Given to the wild» (Fiction – Coop 2012) 

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Algo va mal en la escena musical inglesa, si hasta los mojigatos de Coldplay se atreven a decir que han ganado el premio Brit a mejor banda británica porque no hay ninguna banda que les haga la competencia. Aún no sabemos si fue un ataque de falsa modestia o un torpe intento de arrogancia (para empezar, se disputaban el premio con dos pedazos de bandas como Elbow y Arctic Monkeys, que seguro que tendrían algo que objetar ante semejante ninguneo), pero sí puede ser cierto que llevamos años sin la sensación de que desde Albión se esté cociendo algo realmente rompedor y relevante. Ahora, si lo que añoran Coldplay es algo de competición en su terreno, que se cuiden las espaldas, porque The Maccabees acaban de grabar un tercer trabajo que, moviéndose en códigos similares, da sopas con onda a ese despropósito llamado «Mylo Xyloto«.

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Mañana «Se acabó la rabia» (Sello Salvaje 2012) 

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Dos años después de su disco de debut y una vez superado el factor sorpresa, los sevillanos Mañana vuelven a reivindicarse con Se Acabó La Rabia (Sello salvaje, 2012), un disco más pop que su predecesor, aunque mantiene el esqueleto folk en los nueve temas que lo componen. Mañana repiten con Raúl Pérez a los mandos de los Estudios La Mina de Sevilla, logrando una producción más noventera y un sonido más chispeante y sintético que en A Ver Quién Llega Antes Al Fin (Sello Salvaje, 2010), con un resultado final más luminoso. Pero gran parte de la responsabilidad del nuevo sonido de Mañana recae sobre los teclados de Fran Rosado, quien ya lograra darle un toque más setentero a las canciones del primer disco de los sevillanos y que en éste toca sintetizadores y mellotrón, además de piano, hammond y arpegiador.
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Xiu Xiu «Always» (Bella Union – Coop 2012) 

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Tras diez años de actividad, este combo californiano no va a coger de sorpresa a nadie. Los que los siguen con devoción ya están más que acostumbrados a las mini-sinfonías de indietrónica desesperada y a flor de piel. Algunos nos frustramos porque cuando estamos a punto de acomodar nuestro corazoncito en su regazo, cayendo a merced de composiciones tan hermosas como «Joey´s song», van ellos y nos descolocan con una salvajada industrial como «I love abortion» (el explícito título no oculta metáfora alguna, es un alegato descarnado por el derecho de las mujeres a elegir). Esta dicotomía tan radical llega a convivir incluso en el universo de una misma canción, como en Black drum machine, donde lo que parecía ser una balada quebradiza sustentada únicamente en instrumentos de cuerda acaba en cacofonía paranoica.

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Class Actress «Rapprocher» (Carpark Records – Green Ufos 2011) 

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Viendo lo cómoda que se encuentra Elizabeth Harper envuelta entre sábanas de seda –en portada del disco y demás fotos promocionales-, y entre sintetizadores de querencia ochentera –en cada uno de los 11 cortes de su disco de debut-, cuesta creer que su pasado no muy lejano apuntaba al circuito superpoblado de cantautoras ultra-sensibles de guitarra acústica en mano. El cambio de actitud, sonido, imagen y hasta de status social aparente le llegó a cruzarse con los productores y multiinstrumentistas Mark Richardson y Scott Rosenthal. Ambos vieron en ella la musa pop ideal para liderar un proyecto que evoca algunas de sus influencias más evidentes: Depeche Mode, Human League, o Kraftwerk (algunas bases instrumentales nos remiten directamente a las doctrinas rítmicas y sonoras de los robóticos alemanes). También se ha mencionado a la Madonna de los primeros tiempos como referente importante dentro del proyecto Class Actress, si bien hay en Class Actress una cierta ambición “artie” que, a pesar de lo pegajoso de algunos estribillos, pone una barrera entre ellos y el pop instantáneo de la Ciconne. Si acaso, podríamos equiparar el potencial de su alcance que alcanzaron Goldfrapp antes de perder la inspiración.

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Clint «Asuntos Internos» (Discos Malos, 2012) 

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Clint son una banda de Madrid que practican un rock instrumental con influencias muy variadas y pretensiones de banda sonora. Como los mismos Clint dicen en el libreto interior del disco, «las palabras se las lleva el viento». Pero como no siempre las palabras son necesarias para contar historias, en Asuntos Internos hay historias fronterizas, mariachis mutantes protagonistas de películas de serie B, policías corruptos y el olor a la pólvora quemada tras el disparo de una Magnum del 44. En definitiva los cuatro miembros de Clint dan color, vida y voz, a canciones dotadas de un gran talento.
 
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The New Raemon, Francisco Nixon Y Ricardo Vicente «El Problema De Los Tres Cuerpos» (Playas de Normandía/Cydonia 2011) 

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Este ménage à trois musical es lo más parecido a una idea anticrisis. Si vivimos tiempos en los que al público en general le cuesta cada vez más invertir en discos o gastarse el dinero en conciertos, ahí están Ramón Rodríguez, Fran Fernández y Ricardo Vicente para, entonando aquello del no existe miedo, sacarse de la chistera este proyecto genial en el que cada músico, ocupando el mismo papel protagonista, cede tres de sus canciones para El Problema De Los Tres Cuerpos. En el estado de gracia al que estos tres artistas nos tienen acostumbrados, Ramón, Fran y Richi cumplen a la perfección con el guión establecido como maestros en el arte de la composición de letras en castellano, presentándonos canciones en las que se refleja ese eterno viaje iniciático plagado de amores robados en el caso del asturiano, miedos vitales y claroscuros existenciales en el caso del catalán y delicadas canciones de amor sin pretensiones aunque no carentes de profundidad, en el caso del maño.