10 nominaciones acapara el desmesurado aquelarre de brujas del realizador vasco.

Las brujas de Zugarramurdi” es por desgracia otra película más de su filmografía que se le va de  las manos al director de “El día de la Bestia” y se convierte en un “sin Dios”, un desbarrado filme sin medida ni continencia.

Con un arranque realmente brillante, treinta minutos de verdadero infarto, un atraco en plena plaza del Sol de Madrid a manos de una panda de tarugos disfrazados de artistas callejeros y una trepidante persecución policial de esas que quitan el hipo, es curioso como al señor de la Iglesia se le va escapando un filme que podría haber sido lo mejor que firmara desde “La Comunidad”.

Después de ese prometedor comienzo la cinta se  convierte en una road movie que va perdiendo fuelle hasta los protagonistas se encuentran con las brujas y comienza un desvarío sin igual que podría ser tildado de hipertrofia fílmica.

Todo es excesivo y redundante.

El subtexto sobre la lucha de sexos que durante la primera parte tiene gracia le estalla en toda la cara y cae en una chabacanería moralista que es quizás el peor de los defectos del filme.

A pesar de tener bastantes gags divertidos y toda una legión de adorables freaks tan del gusto de Álex de la Iglesia, arrancando sonrisas al espectador; a pesar de que algunas líneas del guión firmado junto a Jorge Guerricaechevarría sean sobresalientes, a pesar de que técnicamente la factura de la película sea impecable; el Exceso termina por abocar al film al descalabro más absoluto y por consecuencia a seguir esperando que el aventajado de su generación nos vuelva a regalar una gran película como las del comienzo de su carrera.