Camellos, sala Independance, Madrid (13/12/2019)

Tu rollo me vale mazo

Lleno total en Madrid. Y es que, ¡Camellos lo petan! La expectación con la que han ido creciendo Camellos ha sido sorprendente e inesperada. “Arroz con Cosas” será una de las mejores canciones nacionales de 2019 y su segundo disco “Calle Para Siempre” (Limbo Starr) publicado el pasado 29 de noviembre también estará en las listas de lo mejor del año. Lo cual tiene doble regusto. Porque es una banda joven que ha conectado con el público. Porque su rollo punk pop fresco mola. Y sus letras son divertidas y agudas, sobre todo esa manera de reírse de uno mismo y de todo lo demás: un sentido del humor fino filipino.

Todo empezó con casi “Mazo” y ese eslogan tan remolón lanzado como un chorrazo, “El agua de Madrid, el mejor agua del mundo”. (Si no han visto el videoclip es de carcajada. No se lo pierdan). Con temas recientes como “Pesadilla en el hotel” y el rollo del no saber inglis o como se descojonan de no tener un euro, de los préstamos, del rollo redes sociales y de la comida saludable en “Healthy”. Una audiencia con camisetas de SubPop, y ese estilo entre grunge y punk. Y es que Camellos, como Parquesvr vienen a completar esa ausencia que había en el rock urbano, a completar el hueco que había tras Siniestro TotalLa Polla RecordsKortatu o Ilegales pero con un punto más Sex Pistols y en una onda muy distinta a Airbag o Carolina Durante. No vienen a inventar nada, ni lo pretenden. Pero es que su rollo mola mazo.

En la sala Independance hubo mucho baile, sudor y el público entregado coreando todas sus letras. Con momentos mágicos como “Gol” esa versión del “Gold” de Spandau Ballet, sin el glamour de los ‘New Romantics’ británicos, pero con el punto cañí del furgol. O canciones del EP ‘Arroz con Cosas’ (Limbo Starr, 2018) como “Muelle”, “Avances” o “Café para Muy Cafeteros” en esa coña total sobre la publicidad. Recuperaron de su primer disco “Embajadores” (Limbo Starr, 2017) canciones descacharrantes como “Becaria”. Te partes con “Gilipollas”, “Ejecutivo Estresado” o “Très bien”, su apología de la fiesta y del desmelene, de una banda que creció entre el Independance, el RRR o la Wurli.

Su escritura automática retrata el vacío y el absurdo del mundo contemporáneo. Su capa de música resulta ingeniosa y su verbo ágil son como una fórmula infalible de las mejores farmacias. Llega su alegato del barrio (sea Embajadores o Carabanchel) o de la universidad de la calle y la precariedad laboral y el rollo jefa de “Tentaciones”. Frankie y Fernando saben cómo soltar alguna joyita y ganarse al público. Y la gente sigue al quite, disfrutando, entregada a una propuesta que gana puntos por honesta.

El cuarteto instalado en Madrid, es fan del Athletic y cuenta con representación yanqui, desde Arkansas Tommy DeWolfe (bajo), que junto a Jorge Betrán (batería), y el dúo de guitarras y voces formado por Frankie Ríos y Fernando Naval constituyen una banda robusta y fresquísima. Camellos van a su rollo, y eso mola más aún. Su directo tiene pegada de sobra para que su punk pop lo corone. Y es que la fórmula magistral es hacer música que sirve para reírte hasta de su sombra.