Llevaba la sección un tiempito ya sin cómic —muy pronto más—. Pero aquí llega Reservoir Books para ponerle remedio con una propuesta de lo más sugerente: Camarón. La alegría y la pena. Una biografía ilustrada sobre la leyenda del flamenco a cargo de los sevillanos Irene Mala en los pinceles y Salva F. Romero en los textos. Una laudable y novedosa forma de aproximarse a uno de los artistas fundamentales surgidos en nuestro país, divisa eterna y universal del género.

Nacida en 1978, Irene Mala estudió Bellas Artes, decantándose por la ilustración y la pintura pese a ser toda una artista multidisciplinar. Es autora de diversas obras para público infantil y adulto. Y ha participado en múltiples exposiciones —vinculadas al flamenco, caso de las realizadas en el CAAC de Sevilla, el Festival de Flamenco de Jerez o sus videocreaciones «Flamenco desexpresionao»— y concursos, obteniendo premios como el de Creación Joven Sevilla o en el Concurso Nacional de Pintura Ateneo de Sevilla. Por su parte, Salva F. Romero nació en 1974, estudió Filosofía y Música, y debuta con este Camarón. La alegría y la pena

Breve en su duración —no llega a las 150 páginas—, pero preciosista en sus formas, visuales y narrativas, Camarón. La alegría y la pena no es una biografía que vaya a deparar nuevas revelaciones acerca de la vida y obra de José Monje Cruz, u ofrezca una lectura definitiva o exhaustiva sobre la figura del cantaor gaditano. Tampoco es ese su enfoque ni pretensión. En cambio, el recorrido propuesto por Mala y Romero, somero en la superficie, resulta no obstante de lo más sentido, hermoso, y extraordinariamente redondo. Una creación que capta un espíritu, un estado de ánimo singular… De orgullosa grandeza y hondísima pena. 

Así, Camarón. La alegría y la pena nos invita a recorrer los episodios cruciales del artista de San Fernando. Desde su tierna infancia hasta que, fallecido con tan solo 41 años, pasó a ser referente musical planetario. El gitanillo de casa humilde de inusitado talento. El joven fenómeno de la Venta de Vargas. Su salto a los tablaos de Madrid, donde su imparable fama irá unida a su reputación de bohemio indómito. Sus discos, con atención especial a su trabajo junto a Paco de Lucía o Tomatito, o la mítica grabación de La leyenda del tiempo, epítome de su voluntad revolucionaria dentro del flamenco. También la vorágine de los ochenta, brutal contraste entre drogadicción, depresión y consagración, nacional e internacional, como «Rey gitano». Y, tras el triste final, la consolidación del mito. 

Además de ese viaje vital, Camarón. La alegría y la pena también destaca por los «parones» del texto, profusamente ilustrados, ante las personas que marcaron su vida. Junto a los ya mencionados, por el libro desfilan esposa, amigos, colaboradores o músicos coétaneos a los que admiró, o con quienes, durante su carrera, rivalizó y/o fraternizó. Igualmente, pese a lo sucinto de la biografía, podemos entrever el contexto histórico —de los debates sobre la pureza del flamenco, tan actuales de nuevo hoy, a los años de la heroína— en el que Camarón de la Isla forjó su identidad artística y lidió con sus propios infiernos. 

Pero Camarón. La alegría y la pena no resultaría un volumen tan disfrutable sino fuera por la extrema simbiosis entre texto y dibujo. Por un lado, tenemos la escritura de Salva F. Romero, sumamente hábil condensando la trayectoria del andaluz en tan limitado espacio. Y, aún más importante, capaz de dotar a sus palabras de una calidez y estima que no se puede impostar. Por el otro, están las poderosas, siempre idiosincráticas y reconocibles —esas enormes y extravagantes cabezas de oblicua mirada—, coloristas ilustraciones de Irene Mala, magnéticas en su imperfección, tan enigmáticas como cercanas. La estupenda labor de ambos converge en algo genuino. Una gracia que se transmite en esta pequeña gran biografía.