Boy Harsher, ‘GET MEAN’ (Atlantic Records, 2026)

Boy Harsher son la prueba más evidente de que un grupo puede seguir funcionando cuando se rompe la relación sentimental que tienen sus dos miembros. El dúo formado August Muller y Jae Matthews ha visto cómo en los últimos años buscaban cosas distintas para su vida -él quería una vida más intensa en la gran ciudad, ella buscaba la tranquilidad en su pequeño pueblo-, pero eso no les ha impedido fabricar las canciones de su nuevo álbum, y el primero en siete años si no contamos la banda sonora que publicaron en 2022. Porque, aunque tengan diferencias en su vida privada, no las tienen en su vida profesional. Pero claro, al final la vida de los artistas siempre se cuela en su trabajo, y en este ‘GET MEAN’ nos encontramos con muchas referencias a las razones que han llevado a esa separación. Aunque eso sí, siempre desde el buen rollo.
Escuchar ‘GET MEAN’ es entender las razones por las que Boy Harsher son considerados uno de los grupos emblema de eso que llaman coldwave. Muller y Matthews manejan de maravilla las atmósferas sintéticas y oscuras, pero también los ritmos que te llevan a la pista de baile. Y a todo esto le dan un ligero toque más melódico para que no sea un hueso duro roer. Algo que, por cierto, se magnifica en algunas canciones de este álbum. Solo hay que “Ronny”, que abre el disco con una delicadeza inusual para ellos. O esa “Jeans” a la que fácilmente podemos poner la etiqueta de synth-pop para describir un tema absolutamente delicioso. Y es que, a lo largo del álbum, vemos pequeñas muestras de su apertura al pop, como el sintetizador luminoso de “Faulty” o la guitarra a lo New Order de “Coming Home”. Aunque eso sí, sin perder su esencia.
Por supuesto, lo nuevo de Boy Harsher también cuenta con una buena dosis de esa ansiedad que siempre ha caracterizado su música. Una ansiedad que llevan a la pista de baile gracias a un ritmo contundente como el que marca “Break Me”. Al que añaden una interpretación vocal de Matthews en la que se puede apreciar todo ese agobio. Un guion que también siguen en “Hard Beat”. Aunque aquí pisan el freno y aumentan los graves del bajo. Y si nos vamos a “Ice Pick (Walk Away)”, nos encontramos con una guitarra que áspera y totalmente post-punk. Lo que nos lleva a otro punto fuerte del disco: su variedad. Algo que se puede apreciar cuando escuchamos “Pray 4 Me” y vemos que también son capaces meterse en un pop más sofisticado. O con esa vuelta al pop sintético más luminoso que se marcan en la estupenda “Falling~”.