Border: ser diferente

Extraña y original, Border apela a la fantasía para hablar de temas tan reales como la diferencia, la marginación y la soledad no deseada. Su protagonista es Tina (Eva Melander), una mujer de aspecto extraño, primitivo, neandertal: esta película sueca está nominada a los Oscar en la categoría de maquillaje y peluquería. A pesar de su aspecto, Tina ha conseguido adaptarse superficialmente a la vida en sociedad, pero no es verdaderamente feliz. Algo no encaja para ella, todos hemos tenido esa sensación alguna vez, y el director Ali Abbasi explora ese conflicto personal desde la evocadora perspectiva del fantástico, quebrando la frontera entre lo real y lo imaginado.

Basada en un relato del autor de Déjame entrar, John Ajvide Lindqvist, la película ganó el premio Un certain Regard en el pasado festival de Cannes y representó a Suecia en la carrera a los Oscar, aunque no fue seleccionada. La historia habla de un vínculo perdido entre la humanidad y la naturaleza. Un eslabón perdido con lo primitivo. Por lo tanto, el film también hurga en lo que nos hace humanos, partiendo, precisamente, de los que no lo son. Border es una historia de monstruos y, como muchos cuentos de hadas, propone que lo monstruoso no es necesariamente una cuestión de apariencias, o de cromosomas. El mal es aquí un territorio común a todos, humanos y seres fantásticos. La película asume lo extraordinario en una especie de realismo mágico que convierte en cotidiana la lógica de los cuentos de hadas. Así, el relato nos lleva de sorpresa en sorpresa, con un fuerte sentido de lo maravilloso, que fabrica poderosas imágenes de lo extraño.

Es complicado decir que hemos visto algo parecido a Border y, sin embargo, las emociones que provoca son conocidas, cercanas y sobre todo humanas.