8.0
Score

Final Verdict

Su voz y su pluma canalizan el dolor, el orgullo, la ira y el arrepentimiento, como la compasión y la esperanza ante la mortalidad.

Bonnie Raitt es una diva. Treinta y tres años después de “Nick of Time”(1989), que supuso la primera coronación en los Grammy –tiene diez– de su carrera. Desde entonces, se la observa como un pedazo de historia musical. Un rasgo reservado a los grandes. Tras un espléndido “Slipstream” (2012), y seis años desde su último álbum de estudio, el interesante “Dig in Deep”, la cantante regresa con “Just Like That…”, un regalo de diez canciones que derraman garbo, sensualidad y respeto por el rock, el folk, el blues, el soul y el pop. Para ello, Riatt cuenta con Ricky Fataar, a la batería, con su constante funky beat; Glenn Patscha, al piano eléctrico Rhodes; el guitarrista Kenny Greenberg y el bajista James “Hutch” Hutchinson.

La compositora y la banda tienen groove. Cuando conviene nos recuerda esa faceta muy suya de usar el funk como una pátina rítmica jazzy made in Raitt. No es un contrasentido, es su manera de hacer. Americana de pleno derecho. Así pasa en la vigorosa “Waitin’ for You to Blow”, una estampa sobre la tentación de volver a caer en la adicción. Ella conoce bien ese mundo al que tumbó años ha en un duelo vital. Y más siendo hija, tanto de Hollywood como de Broadway, donde su padre es considerado una celebridad.

A sus 72 años, el blues es uno de sus más sólidos paradigmas. Está considerada una compositora acreditada, una productora solvente al frente de su sello Redwing Records, una cantante robusta y delicada, y una guitarrista, siempre con su bottleneck y una Fender, de alto nivel; además, de una líder nata, que cuando se acerca al rock and roll, escoge la sonoridad stoniana de los 70, caso de “Livin’ for the Ones”, una composición propia, en la que se muestra firme al mirar de frente al luto.

Su voz y su pluma canalizan el dolor, el orgullo, la ira y el arrepentimiento, como la compasión y la esperanza ante la mortalidad. Evita así la autocompasión en favor del reconocimiento por la estimación de tantas vidas perdidas por motivos de sobra conocidos: desde una pandemia hasta la segregación racial o la donación de órganos, como en «Just Like That…«, el folk-blues acústico que da título al álbum. La guitarrista aporta un cuarto original, la sedante y meditativa «Down the Hall», que cierra el disco. La canción relata la historia de un interno en prisión, cuyo trabajo en la enfermería lo transforma por completo. El órgano Hammond B3 de Patscha vuelve a resaltar. Se puede intuir que esos estados de reflexión evocan a un buen amigo de la compositora, fallecido en 2020, John Prine, autor de “Angel from Montgomery”, uno de los grandes del country-folk.

El álbum abre con una versión de «Made Up Mind» de los canadienses  The Bros. Landreth. La cantante pone de manifiesto el dolor en las relaciones, que no oculta las virtudes de la pelirroja californiana como guitarrista, que se muestra esplendorosa en “Blame It on Me«, un añejo blues, en la que sigue la estela del órgano mientras se escucha, como si fuese una letanía, cómo se siente al ver a su amante alejarse. En ese rango lírico de las relaciones fallidas, de la incapacidad de mantenerse estable en alguna parte cabe situar “Something’s Got a Hold of My Heart” y “When We Say Goodnight”, dos midtempos marca de la casa, en que la voz de Raitt se desliza entre la sección rítmica y las guitarras.

La vocalista abre el foco con un reggae juguetón “Love So Strong” que debía grabar con el líder de Toots and the Maytals, pero se torna un homenaje a Toots Hibbert, amigo de la cantante, fenecido, también, en 2020. Y “Here Comes Love”, una galleta de R&B funkeado de Lech Wierzynski, de los California Honeydrops, que debía formar parte de “Dig in Deep”, pero ingresa en el veintiún álbum de la pelirroja más señera del rock, que también ejerce la funciones de productora. 

Después de su incorporación al Salón de la Fama del Rock and Roll en 2000, el pasado mes de abril, la compositora recibió el Grammy Lifetime Achievement Award, durante la ceremonia de la 64 edición, como reconocimiento a toda una trayectoria. Ese mismo mes, el mencionado “Nick of Time” entraba en el National Recording Registry de la Library of Congress por ser considerado una obra “cultural, histórica y estéticamente significativa”. Es uno de los mayores reconocimientos culturales que se otorgan en Estados Unidos. Este verano, Bonnie Riatt también tendrá otras alegrías, pues su gira estival de conciertos por su país, cuenta con Mavis Staples, la activista de los derechos civiles y gran dama del R&B y el soul, como invitada.