7.5
Score

Final Verdict

Bonitx no se estanca en el sonido de su álbum de debut y entrega un notable segundo trabajo en el que se va hacia un r&b y un funk más reposado y elegante. Y lo hace para contarnos historias de emancipación y empoderamiento, las cuales, evidentemente, tienen un cierto punto autobiográfico.

Desde Barcelona, el proyecto de Bonitx ha ido cogiendo forma hasta lograr convertirse en uno de los referentes nacionales de la escena queer. Algo de lo que tiene buena parte de culpa su homónimo álbum de debut, en el que nos dejaba una notable colección de canciones llena de ritmos bailables y electrónicos. Unos ritmos que combinaba con unas letras que reflejaban la realidad de ser una persona no binaria en la actualidad. Y así sigue en el que, menos de un año después, es su segundo trabajo. Aunque eso sí, hay cambios en lo que a la música se refiere. 

Comenta Bonitx que ‘soft butch’ ha “supuesto explorar referentes musicales que tengo muy presentes en mi escucha y que dejé apartados en mi primer disco. Y que también me he acercado más a sonidos que me gustan y con los que estoy más cómoda explorando«. Y eso se traduce en que nos encontramos con un disco más reposado y menos efusivo, en el que los sonidos r&b y funk se llevan todo el protagonismo. Eso sí, puede que no haya un hit tan directo como “algo que cambie”, pero a cambio nos deja una colección de canciones elegante y llena de otro tipo de ganchos – esas guitarras funk que aparecen a lo largo del álbum son una delicia-.

Esa nueva elegancia se deja ver muy bien en “tan sola”, la minimalista canción que abre el álbum. Y es que, apenas necesita una guitarra y una tímida caja de ritmos para lograr su objetivo de crear un bonito tema en el que refleja la soledad que se siente al acabar una relación con una persona querida. Pero lo cierto es que buena parte de las letras del disco no van por ahí, y reflejan más el empoderamiento y el amor propio. Así, entre juguetonas cajas de ritmos 808 y guitarras funk, Bonitx nos deja canciones en las que habla de la masculinidad tóxica (“cosas de chicos” y “nunca te quise besar”); de olvidar a la gente que no te ve como una persona normal (“vete con alguien normal”), o de la huella que puedes dejar en otras personas (“vas a acordarte de mí”). 

Las influencias del r&b se dejan ver principalmente en su parte final. Y más concretamente en el tema que cierra el álbum. “nada al final es para siempre” es una delicada balada sintética en la que se va a un sonido mucho más retro. Y hay que decir que estos sedosos sonidos cercanos al r&b más setentero, sientan muy bien a la propuesta de Bonitx. Además, nos deja ver las ganas que tiene de hacer algo completamente diferente a lo que encontrábamos en su álbum de debut. Y lo de tratar de no estancarse siempre es algo bueno.