7.8
Score

Final Verdict

El disco de debut de Bonitx es un trabajo notable lleno de himnos de pop de sintético. Pero también es álbum necesario que sirve para dar visibilidad a las personas no binarias y cambiar un poquito esta sociedad. Que buena falta hace.

Se podría decir que Bonitx es un proyecto musical necesario en los tiempos que corren en este país. Y es que, la propuesta de edu rubix, nace por esa falta de referentes de personas no binaras que hay en la música de nuestro país. Así que estamos ante una colección de canciones que hablan de los problemas que día a día tienen que soportar las personas de sexo-genero disidentes. Temas como la hostilidad, la falta de aceptación, o el abandono emocional, son tratados con toda honestidad por parte de Bonitx, que se desnuda emocionalmente en este álbum de debut. Unas canciones con las que, a su vez, pretende formar parte de esa transformación necesaria que necesita parte de la sociedad española.

Se nota que rubix ha pasado varios años explorando diferentes estilos musicales -la nota de prensa menciona que ha pasado del heavy metal al rock, y de ahí a la música experimental y al pop-. Estamos ante un trabajo en el que el pop sintético es el gran protagonista, pero no el único. Hay retazos funk en los bajos y las cajas de ritmos, guitarras cercanas a los sonidos más indies, y hasta paisajes ensoñadores. Gracias a esa variedad, ha construido una colección de canciones notable, en la que demuestra tener bastante talento para dar con el estribillo y la melodía perfecta. 

Bonitx es capaz de coger la hostilidad que tantas veces ha vivido, y hacer de ella toda una estupenda canción de synth-pop como “algo que cambie”. O llevar la falta de aceptación hacia la pista de baile en la espídica “punk”. Aunque puede que la canción más directa del disco, tanto en su letra, como en su desarrollo, sea “sin ti”. Aquí se hace con un estupendo tema de puro pop, con aires funk, en el que nos habla de la degradación que tienen que pasar muchas personas queer para agradar a lo heteronormativo y dar sentido a sus identidades. Y hay que reconocer que es un tema sin fisuras.

Lo bueno de este álbum es que no solo está acertada en los cortes más animados, también consigue que sus canciones funcionen cuando baja las revoluciones y nos habla de amor -generalmente, no correspondido-. Así, se deja llevar por un pop sintético y ensoñador en “chica”, y opta por la delicadeza indie-pop en “no podré ser como él”, que cuenta con unas guitarras que son una delicia. Y de la mezcla de esos paisajes ensoñadores y de esa delicadeza, nace “gloss”, el estupendo tema con el que cierra el álbum, y con el que nos recuerda que hay muchas personas a los que no les queda más remedio que elegir su propia familia.