8.0
Score

Final Verdict

Blur vuelven con un notable (y tranquilo) trabajo en el que no necesitan muchos temas directos para conseguir que funcione. De hecho, se podría decir que ‘The Ballad of Darren’ es su disco de baladas. Y prácticamente todas ellas son estupendas.

Está claro que a Blur nunca hay darlos por muertos (como a Pedro Sánchez). La mítica banda británica, que recordamos que nunca llegó a separarse, ya dejó bien claro en 2015 que podían estar años sin editar material y volver con un álbum notable como era aquel ‘The Magic Whip’. Y ahora, ocho años después, repiten la jugada y entregan un nuevo álbum que prácticamente nadie esperaba. De hecho, surgió casi de casualidad, cuando se reunieron para preparar sus multitudinarios conciertos de reunión en Londres. Unos conciertos que, al final, se han convertido en un tour por festivales y salas de medio mundo. Incluida España, donde actuaron en pasado Primavera Sound, y nos dejaron un concierto en sala para recordar. Así que podemos decir que Blur están más vivos que nunca.

Se podría decir que en ‘The Ballad of DarrenBlur están más centrados que en su anterior trabajo. O al menos es un álbum más coherente. Un buen porcentaje de este disco está compuesto por baladas y medios tiempos. Lo que hace que, en un principio, descoloque un poco. Pero esa sensación se va diluyendo tras las sucesivas escuchas. En parte, porque Damon Albarn, que se ha encargado de componer prácticamente todas las canciones, sigue en un estado de forma estupendo. Y eso que no ha parado de hacer cosas con sus otros proyectos. Y en parte, porque la producción de James Ford logra dar un sonido uniforme a todo el disco. Además de una calidez que casi te arropa.

Hay una cosa que está clara en este disco: han dejado fuera las influencias norteamericanas que entraron en su mundo con aquel disco sin título de 1997. Aquí estamos ante unos Blur que se dejan llevar por un sonido más clásico donde hay bastante protagonismo del piano y de las cuerdas, y en el que las guitarras distorsionadas casi brillan por su ausencia. Y cuando aparecen es para volver al britpop y dejarnos una barbaridad como “St. Charles Square”. Así, nada más empezar, ya tiran hacia ese sonido más clásico y entregan “The Ballad”, un tema con un sonido más británico que el te de las cinco. Algo que también se podría decir de esa preciosidad medio sintética llamada “The Everglades (For Leonard)”. O de esa especie de vals llamado “Far Away Island”. Además de la épica “Russian Strings”, la cual está dedica a la tiranía de Putin.

El noveno álbum de Blur nos presenta a la banda muy cómoda y sin ningún tipo de presión. Tanto, que no necesitan muchos temas directos para llevar el álbum a buen puerto. Porque, además de la ya mencionada “St. Charles Square”, tan solo hay un par de temas más con alma de single. El primero es ese melancólico “The Narcissist” que editaron como primer adelanto, y que ya casi se ha convertido en un clásico más de su carrera. Y el segundo es “Barbaric”, toda una joya pop bastante más animada que el resto del disco, y una de esas canciones que se te quedan grabadas con tan solo una escucha. En cualquier caso, como ya he dicho antes, y teniendo por ahí una joya escondida como es “Goodbye Albert”, tampoco les hace falta tirar de hits. Algo que solo pueden hacer las grandes bandas.