Marvel de luto

Hay una decisión que aprecio como padre en Black Panther: Wakanda Forever-espero que esto no sea spoiler– la de equiparar la muerte del superhéroe con la del actor Chadwick Boseman en la vida real. La respetuosa decisión de no buscar a un nuevo actor para el mismo papel se suma al arriesgado inicio del film: al comenzar la historia, T’Challa prácticamente ha fallecido ya porque nosotros, los espectadores, hemos entrado en la sala con esa información. ¿Para qué buscar giros argumentales o amenazas ficticias cuando la vida, más bien la muerte, es así de injusta? El director Ryan Coogler -y su guionista Joe Robert Cole– abordan la cuestión con elegancia, lo que permite la discusión familiar. Sí, familiar. Porque las películas de Marvel Studios, esas que luego llegan a la plataforma de Disney Plus, están dirigidas a un público familiar. Y la oportunidad de hablar de la muerte con tus hijos, a través de la ficción y de un contenido interesante para ellos, siempre es de agradecer. Y por temas, Black Panther: Wakanda Forever no va corta.

La película está protagonizada por un estupendo grupo de mujeres afroamericanas: Letitia Wright, Lupita Nyon’go, Danai Gurira, Dominique Thorne y Angela Bassett, en una clara declaración de intenciones. Mujeres guerreras que tienen la iniciativa, en una película que además le da protagonismo a países del tercer mundo y que convierte en los ‘malos’ a Estados Unidos, Francia o incluso España, en una postura anticolonialista que podría hacer fruncir el ceño a esos trasnochados de izquierdas que siguen señalando a los superhéroes como adalides del capitalismo y del imperialismo estadounidense. Todos estos asuntos, claro, están tratados de forma superficial, en un argumento que le da prioridad a que la historia avance sin pausa, de una forma muy directa y sencilla. Imposible perderse.

El Universo Marvel Cinemático, siempre en expansión, presenta aquí a nuevos personajes, siendo el más importante Namor (Tenoch Huerta), uno de los superhéroes más antiguos de los cómics Marvel -de hecho, de antes que Marvel fuera Marvel- que en un giro que me parece muy ingenioso, proviene de la cultura azteca en lugar de la mítica Atlantis, lo que ha permitido diseñar una estética muy interesante para el personaje y su reino, equivalente en este Universo ficticio a la propia Wakanda como país ajeno a los ejes del poder mundial. Lamentablemente, para mi gusto personal, Coogler peca de continuar la estética semirrealista de Black Panther(2018): en aquella, el héroe era una suerte de James Bond y ese tono se mantiene aquí, con una intriga internacional, espías y peligrosas armas deseadas -y temidas- por las grandes potencias. Coogler prefiere un film más oscuro y se aleja de la colorida, luminosa y épica estética de Jack Kirby, creador del Universo Marvel en los cómics y del propio Pantera Negra. Para diseñar el reino submarino de Namor, Coogler parece preferir al James Cameron de Abyss (1989) antes que el de Avatar (2009). Por cierto, Coogler dice haberse inspirado en Terminator 2 (1991) para esta secuela de Black Panther.

Para acabar, aunque se le puede achacar a Wakanda Forever su duración y que sea más oscura y severa que la media del cine de Marvel, estamos ante un producto entretenido, bien producido, que como toda película de la franquicia es un capítulo más en una serie sin fin que engancha precisamente por eso.