Villanos y Héroes

Aunque algunos insistan en que el cine de superhéroes está agotado -basándose simplemente en su experiencia individual-, lo cierto es que las aventuras de personajes salidos del infinito repertorio de Marvel y DC Comics siguen teniendo tirón. De hecho, estas películas son un éxito casi asegurado, en un momento de incertidumbre y poco afluencia a las salas de cine. Por suerte, Black Adam no está nada mal. No encontraremos en ella nada verdaderamente estimulante, pero tampoco nada que nos haga tirarnos de los pelos -no es un desastre como creo que sí son Escuadrón Suicida (2016) o Morbius (2022)-.

Dirigida por el español Jaume Collet-Serra, esta película es una secuela espiritual de la estupenda ¡Shazam! (2019) y también un vehículo para la estrella de acción, Dwayne ‘The Rock’ Johnson, musculoso actor al que se le presupone cierto tirón en taquilla y al que el catalán ya dirigió en Jungle Cruise (2021). La película comienza recordando a The Mummy (1999) -que ya era un sucedáneo de Indiana Jones, y recordemos que Johnson fue el Rey Escorpión en dicha saga- para luego convertirse en una sucesión de secuencias de acción, destrucción, persecuciones y peleas entre superhéroes, casi sin dar respiro al espectador más que para unas fugaces pinceladas que caracterizan -mínimamente- a los personajes.

Diversión sin ambición, mucha acción y una sana ración de humor en una resultona serie B de películas más grandes, importantes y caras del universo superheroico. La introducción del supergrupo de La Sociedad de la Justicia y de personajes con solera como Hawkman y el Doctor Destino, parecen menores, casi de serie televisiva. Solo la presencia de Pierce Brosnan nos recuerda que hemos pagado la entrada para una sala de cine. Lo más interesante, cómo la película convierte en protagonista a un villano -porque el verdadero antagonista tiene muy poco empaque-.

En definitiva, un divertimento eficaz para un público familiar que no busque más que cine de palomitas. De vez en cuando, se agradece.