La tercera referencia de Libros de Ruido corrobora que estamos ante una editorial con una sensibilidad e idiosincrasia muy especiales. Tras el magnífico Postales Negras de Dean Wareham, el obsesivo Wouldn’t It Be Nice sobre el Pet Sounds, obra magna de los Beach Boys, ahora nos traen este Big Day Coming, una inusual biografía de uno de los grupos más inusuales de eso que llamamos indie, Yo La Tengo.

El autor del libro, el periodista musical Jesse Jarnow, se adentra con parsimonia, entendida como atención al detalle, en las vidas y trayectoria del grupo de Hoboken, pero dejando al margen cotilleos o grandes revelaciones personales acerca de Ira Kaplan y Georgia Hubley. Tampoco hay espacio para drogas, caos o las manidas subidas y bajadas en la carrera de un grupo. Pero es que, repetimos, hablamos de Yo La Tengo, una entidad musical al margen de modas y patrones de consumo. Los tópicos habituales asociados al rock nunca han casado con ellos.

En cambio, Big Day Coming sí es un relato nostálgico. Especialmente en su primera parte, en los que Jarnow bucea en los orígenes de Nueva Jersey, una ciudad que el lector ve transformarse en un recuerdo a medida que el relato avanza, en el béisbol y en las infancias-adolescencias de los protagonistas de la historia. Son las coordenadas previas necesarias para situar a Georgia e Ira y, junto a la comida, uno de los pocos peros que poner al libro —¿norteamericanos hablando de cocina? no gracias—, y el cine, la hermosa herencia familiar de Georgia, los únicos resquicios en los que Jarnow se permite no hablar de música en el libro. Porque es la música, manando a borbotones, en diferentes estilos, formas, formatos y lugares, el absoluto leiv motiv de Big Day Coming. Y es que no podía ser de otra forma. Ella es en definitiva la que moldea el estilo de vida de la pareja.

Dicho así, podría parecer algo plano y, seguramente, abonado al aburrimiento para quienes no estén demasiado versados en las canciones de Yo La Tengo. Ciertamente, Big Day Coming tiene un ritmo “muy particular”, pausado, y los que busquen algo más de “acción” o jugosas anécdotas probablemente encuentren varios pasajes del libro algo anodinos. Afortunadamente, Jarnow tiene un jugoso as en la manga que, a mi juicio, es lo mejor de la obra. Me refiero a cómo, a través de Ira, Georgia y posteriormente el tercer vértice del triángulo, el nunca bien ponderado James McNew, Jarnow teje un extraordinario triple fresco. Primero, como ya hemos comentado, sobre un lugar, Hoboken, eje sobre el que gravita permanentemente Yo La Tengo, adquiriendo resonancias tan míticas —Maxwell’s— como inesperadas antes de abordar esta obra. Segundo, sobre una época, no tan lejana en el tiempo aunque parece que hayan pasado siglos. Y tercero, sobre la historia y evolución del indie rock norteamericano, aspecto en el que la obra parece ocultar otro libro en su interior, como bien apunta su subtítulo.

En una cronología inesperada y apasionante, Jarnow pone el acento no tanto en los procesos de grabación de cada disco de los de Nueva Jersey sino en los momentos en que sus trabajos aparecen. Son treinta años de Yo La Tengo —efeméride mayúscula que no debería pasar inadvertida— y, a través de su longeva carrera, da pie a hablar de la escena de Hoboken —que alegría tener un libro entre tus manos que se ocupa de The Feelies o The dB’s—, de fanzines y programas de radio, del sin par Gerard Cosloy y Matador Records, de R.E.M., de Sonic Youth, de Lambchop, del grunge, de la MTV y su apropiación, luego asesinato —léase venta— de una forma de entender la música, de Internet y el fin de ciclo aún no asumido por la industria discográfica. Cientos de nombres, temas y debates vinculados a eso que llamamos indie se entrelazan en Big Day Coming. Y con la banda siendo parte, voluntaria o involuntariamente, de cada uno de esos momentos, pero siempre siguiendo su propio camino, ajenos a cantos de sirenas u oportunidades de éxito cantadas, así como reacios a caer en la propia autocomplacencia. Siempre siendo solo Yo La Tengo. Casi nada.