Desde Israel nos llega un Thriller con toques de Comedia Negra con todas las papeletas a convertirse en película de culto bajo el amparo de la publicidad gratuita que el señor Tarantino le ha dado al expresar que fue su película favorita del año pasado.

Ganadora en el pasado festival de Sitges de los premios al Mejor director y Mejor banda sonora, es una reflexión sobre la culpabilidad, la violencia y la justicia.

Sin duda es una película que atrapa desde el principio y con un tono evidentemente macarra narra la caza y tortura de un supuesto pedrasta (un profesor de religión) a manos del padre de una de las víctimas y un policía empeñado en limpiar su nombre cueste lo que cueste.

Es sin duda el cine del propio Tarantino y en concreto el de su primera obra, “Reservoir Dogs” el más claro referente a este claustrofóbico y a momentos irregular film que a medida que avanza va degenerando en un festín gore.

Provocativa y violenta se sitúa en una ambigüedad moral de difícil catalogación, y es que en ocasiones el tono festivo de la cinta se diluye con un fondo que parece no importar mucho a sus creadores.

Al final, la sensación que deja es que no es más que un apañado ejercicio de estilo que mantiene la tensión, una “Tarantinada” bastante simplona aunque apetecible de ver.