8.3
Score

Final Verdict

Betacam entrega un segundo álbum lleno de vigorosos himnos de pop electrónico que se mete de lleno entre los mejores trabajos nacionales de este 2022.

Si hay un artista nacional que sabe lo que es hacer un buen himno pop, ese es Betacam. Poco a poco, el de Torrelavega, se ha convertido en uno de los valores seguros de la escena independiente patria. Y lo ha hecho exhibiendo sin ningún tipo de complejos todo su amor por ese tipo pop que derrocha épica. Además de dejarnos unas letras que se adaptan de maravilla a sus ataques épicos y electrónicos, y en las que el amor, o su pérdida, tienen un muy papel importante. Pero también el mundo en el que vivimos todos y todas cada día. Una propuesta que, incluso, perfecciona y madura en su estupendo segundo trabajo.

Hace más de un año, cuando Betacam publicaba la estupenda “Yo nací para quererte”, dejaba caer que había intentado hacer un cruce entre los Destroyer de ‘Kaputt’ y los M83 de ‘Before The Dawn Heal Us’. Y hay que decir que el sonido de ‘La noche interior’ sí es un tanto más electrónico y contiene momentos en los que su propuesta se vuelve más grandilocuente. Pero ojo, que lo hace sin excesos, y siempre desde una perspectiva pop. Y ahí es donde acierta de pleno, porque va sobrado de buenas melodías y de unas texturas sonoras brillantes que sirven de acompañamiento.

Mejor no hablar de amor” abre el álbum de la mejor forma posible. Estamos ante un tema de lo más sintético, que va subiendo de intensidad, y que termina en toda una explosión de color. Y todo para contarnos una historia llena de melancolía, en la que, al final, llega a la conclusión de que es mejor no hurgar en amores pasados. Un guion que también sigue en “Nada volverá a ser igual”, donde, incluso, acelera su propuesta y nos deja una de esas canciones para bailar con lagrimas en los ojos. O en esa “El capitalismo ha hecho llorar a Merche”, en la que, con la ayuda de Estrella Fugaz, entrega un himno de lo más liberador, y muy actual. Y ojo, porque también sabe cuando es hora de endurecer su electrónica y hacer una brutalidad como “Un esclavo, un siervo”.

Si hay algo que ha demostrado Betacam a lo largo de estos años, es que sabe cuando bajar las revoluciones y entregar temas más íntimos. Algo que aquí se puede apreciar en la preciosa “XX”, donde cuenta con la ayuda de Isa de Tríangulo de Amor Bizarro y de Ama Ia, y en la que se deja llevar por los mundos más sedosos del synth-pop. O en la delicada y muy ochentera “Cosas bonitas”. Incluso en “Tan sólo algo de ayuda”, donde resulta más que evidente la influencia de Destroyer, da con una de esas canciones que te tocan la patata. Además, le da su toque personal con ese chute de ánimo por parte de Tulsa que aparece a mitad de canción. Aunque eso sí, para cerrar, vuelve al pop con mayúsculas y entrega la conciliadora “BRB Internacional”.