Despachando vivencias

Los argentinos Bestia Bebé iniciaron anoche su gira española Por Nada 2022 en Madrid con todos sus fans entregados. En la primera de sus dos fechas en la capital, con todo agotado para hoy jueves y casi lleno anoche, desgranaron lo mejor de su cancionero inmediato, vibrante y visceral. Llegaban con cara de cansancio tras 20 horas de espera en el aeropuerto bonaerense y el habitual jet lag pero cumplieron de sobra las expectativas: ofrecieron un directo musculoso, con el público coreando al unísono sus historias de vida, historias de barrio y de juventud.

Bestia Bebé Venían a presentar ‘Gracias por nada’ (Sonido Muchacho, 2020), su cuarto disco, que contiene auténticos himnos como “Un documental sobre mí”, “El descontrol”, “El fin del mundo (otra vez)” o la rabia de “El podio del Tc” que sonaron con toda su solidez en la Maravillas. Juegan mucho con esa dinámica Nirvana o The Strokes, con brillantes intros, melodías y un interludio de bajo y batería con una guitarra sosteniendo el todo. Polaco Ocorso (batería) y Chicho Guisolfi (bajo) sientan las bases de esas tonadas luminosas y adictivas. Sus riffs enganchan, y sus melodías son infalibles con un Tom Quintans (voz y guitarra) sobrio, a la par que directo, e impecable como frontman a la hora de cantar esas historias de vida con desparpajo y mucha flema.

Boui Vilche llevaba una camiseta del ‘Marque Moon’ de Television, en una muestra de sus influencias nuevaoleras aunque su estilo es un indie rock muy de corear y de conectar con la audiencia a través de esas estampas vitales propias, a la par que universales. Recuperaron “El amor ya va a llegar”, su versión de Daniel Johnston que posee ese halo descreído y de vuelta del mundo, o incluyeron medios tiempos como “¿Qué clase de ciudad es ésta?” y la épica de “Música de suspenso”, con su historia casi terrorífica. Canciones de redención (“Un documental…” o “El descontrol”), canciones de agradecimiento (“Antártida Argentina”), canciones de las jodiendas de crecer. No faltaron los pogos en las primeras filas. Con “Lo quiero mucho a ese muchacho” se desató la locura, una canción que supone una declaración de principios (de estar a la contra, o contra todo). Cerraron con “Omar” y con tres Carolina Durante (Diego Juan y Mario) que subieron espontáneamente a hacer coros y a animar el cotarro.

Música veinteañera que despacha su sentir en el mundo (con todas las dificultades vitales) y que conecta con una audiencia ávida de guitarras. El relevo generacional, o la continuación a El Mató, Los Planetas, etcétera, está aquí.